jueves, 9 de noviembre de 2017

Presagio de carnaval, Liliana Bodoc, 2009



Presagio es el segundo libro de Bodoc que leo de una y en menos de una tarde... tampoco leì tantos libros de ella. 
    Por lo que vi en Goodreads, lo dan mucho para leer en la escuelas y, me imagino que por eso, el puntaje que tiene en la aplicaciòn no es muy alto pero, y quizàs està de màs decir a dònde apunto, el libro es muy bueno. 
    Son cuatro historias de cuatro personajes muy diferentes: Graciela, la solterona de cuarenta que siempre busca novio. Àngela, la linda de la historia, anorèxica, con un novio de plata y bastante violento. Sabino, el protagonista: un boliviano de familia de curanderos, familia que perdiò el renombre despuès de empezar a tranzar con los polìticos. Mijaìl, el hijo de un asesinado por causas polìticas y una villera. 
    El escenario es la Buenos Aires actual, con sus vendedores ambulantes, los carnavales de la colectividad boliviana, los dealers y los "àngeles arcabuceros"... 

"Las tragedias se resuelven en ejemplos. Un tiempo y un espacio escuetos, cifrados, que acaban con una cabeza real ensartada en la pica de la virtud.
   Pero ¿es ejemplar una tragedia que enarbola en la lanza no la bendita cabeza de un monarca, sino la cabeza piojosa de un vendedor de yuyos?"

    Las que tiene a favor: la novelita se va narrando de a retazos, cambia el punto de vista constantemente para que cada personaje pueda exponar una voz diferente. La historia, que podrìa haber sido puramente un romance con final tràgico, dice mucho de nuestra sociedad. Àngela y Graciela, las mujeres que trabajan en Lyon. Ropa de mujer  y Mijaìl y Sabino, los puesteros de la plaza de enfrente, cruzan ciertos lìmites de clase que parecieran ser el nudo de la tragedia. Los trabajos de los personajes pasan a ser algo asì como sus apellidos, eso que no se puede cambiar, la clase social naturalizada al extremo. La naturalizaciòn de la pobreza, la marginalidad. La buena casta a laque pasan a pertenecer los cuatro que perdieron, de una forma o de otra, los vìnculos familiares. 
   Las que tiene en contra: por momentos, los personajes son demasiado estereotipados. Y las reacciones, a veces... hmm. No, el mundo està lleno de gente pelotuda. Las reacciones viboronas de Graciela, la traiciòn de Mijaìl, etc, son cosas que sobran. Pero sì podrìa haber jugado un poco màs con los grises. 



Lo que no hay que leer antes de leer: 

Que Graciela la lleva de las narices a Àngela y le opina hasta cuando no debe. Que toma resoluciones que no le competen. Que Mijaìl le tiene bronca al boliviano porque entiende que Àngela està fuera de su alcance. Que, entonces, Graciela y Mijaìl son los que le devuelven a Buenos Aires el orden natural de las cosas que, como en toda tragedia, interrumpe el hèroe (Sabino). 

miércoles, 21 de junio de 2017

Chicas muertas, Selva Almada- 2014


Este vino por recomendación de un amigo: según él, debería ser de lectura obligatoria en la secundaria.
    Es un libro de crónicas policiales, el resultado de una investigación de la escritora financiada por el Fondo Nacional de las Artes. Incluye la visión de la autora como espectadora, receptora de las noticias, la cobertura de los medios, la búsqueda de los investigadores y la repercusión de los rímenes en las comunidades y familias de las chicas.
    Como bien dice en la contratapa, las "chicas muertas" son tres, y, de alguna menera, llamaron la atención de Selva Almada desde muy joven. A partir de estas tres historias, que tienen en común que sucedieron en pueblitos de la Argentina, proponen un recorrido por la historia de este tipo de crímenes: desde el crimen pasional, aislado, hasta la carátula actual: el asesinato de una mujer por el sólo hecho de ser mujer.
    La novela, de lectura ágil y amena, con pasajes que van más allá de de lo informativo y se meten con un lenguaje poético en la medida justa y necesaria, presenta los entramados de poder de los pueblos chicos (infiernos grandes), donde los "hijos de" salen impunes; los rasgos en común de los feminicidas y lo que hoy parece obvio, pero que no lo era: la transformación del cuerpo femenino en objeto.
    Mezclado con las anécdotas locales y los hechos no ficcionales, está todo el folklore pueblerino: tarotistas, curanderos, monstruos que raptan gente, sátiros que acechan a las chicas... el escape del horror humano.



domingo, 14 de mayo de 2017

Reseñas pendientes



"You want weapons? We're in a library. Books are the best weapon in the world. This room's the greatest arsenal we could have: arm yourself" Dr Who

A veces, prefiero saltar al libro siguiente en vez de tomarme  el tiempo necesario para escribir la reseña. Ya me olvidé en qué cuento había tal cosa, cuál me hacía acordar a este otro que leí... Voy a ver si estos días equilibro un poco más esto de leer y reseñar. EL problema es que pasa el tiempo y hay libros que me quedan dando muchas vueltas y no me los olvido más. otros que me encantaron y les doy vueltas... pero todo se va perdiendo.
    Por ahora, unas pocas palabras etiquetadoras sobre los libros que leí más o menos durante estos últimos dos años (o un poco más, pero que no me quiero olvidar):
Ciberíada (lo mejor de las matemáticas en la ciencia ficción y los delirios intergalácticos), The Castle of Otranto (gigantes góticos con chicas que se desmayan), Boy (la biografía de Dahl y la vida hace cien años... buen combo), Lo bello y lo triste (artes visuales, paisajes japoneses, ancestros, amantes, dobles), El congreso de futurología (drogas y grodas y realidades construidas para satisfacer al ciudadano), El sonido de la montaña (Hiroshima, chau generación, más familias kawabatenses), El placer del texto (querido Rolandito), Relatos en la palma de la mano (resúmenes de novelas, mitos, fábulas, cosas hermosas), Ema, la cautiva (la cautiva más pulenta de las pampas salvajes), La estatua de sal (relatos de santurrones, ciencia ficción y fantasía), La revolución es un sueño eterno (dfghujilkmnbvc Castelli, el orador con cáncer de lengua y uno de los mejores libros, por qué no lo dan cuando se ve historia argentina en el secundario), Un asunto tenebroso ("primer" policial, súper ultra realista y conservador, divertido), Dracula's Guest (ble, más ble que Drácula, el libro que logró que lo superen las vrsiones cinematográficas), El extranjero (cómo hacer para que la sociedad te condene por no reaccionar como está socialmente aceptado... y ya es hora, lo leí hace mucho),
breakfast at tiffany's (libro arruinado por la versión con Hepburn... medio feminista, aunque después lo acusen a Capote de machista), Pubis angelical (tres tiempos, tres historias, tres mujeres, tres estereotipos de heroína, incluye una de ciencia ficción), M is for Magic (Gaiman y una antología más pareja que Precious Things), The Sense of an Ending (lindo libro... podría aprovechar y subir los ensayos para Inglesa IV), La invención de Morel (un lindo libro de ciencia ficción medio fantasiosa, con un algo de La isla del doctor Moreau), Invisible (all in all you're just another paul in the wall, please, don't auster us no more, pero uno bueno dentro de todo), Face (benjamin Zephaniah tiene poesías más lindas, pero es una novela divertida), Respiración artificial (descubrimiento y obnubilamiento con Piglia), El espejo africano (la historia de la esclavitud en el virreinato de la mano de un espejito), El rastro de la canela (historia de amor de los tiempos de la colonia,,, literalemnte), The End of Eternity (del Capo of the Univrse, Our Lord Asimov: el imperio temporal, la obra más citada de la ciencia ficción, llena de citas literarias), ?El alma de los parias la reseñé? (el escritor gitano y su autobiografía), El beso de la mujer araña (una historia de amor hermosa), , los cuentos siniestros de Kobo Abe? lo reseñé? genialgenialgenial, La literatura y el mal (qué divertido hacer una reseña sobre un libro de reseñas), Cuentos fatales (otro de Lugones, con muchas maldiciones egipcias, reencarnados y cosas raras), Y Boyhood?, DO androids?, The Ocean at the End of the Lane (uno de los más lindos de Gaiman, con ls tres brujas y todo... no lo reseñé? en serio?). La historia del ojo (cuando la semiótica se pone en bolas), La condesa sangrienta (texto biográfico escrito lindo por Pizarnik, dibujos geniales), no puede ser que jamás reseñé ni el doble ni Crimen y castigo. Ni el jugador... bueno, los tendré que releer porq pasó mucho tiempo, Caín (la historia bíblica alternativa, no es sorpresa, ya había con el Evangelio según jesucristo este Saramago).
   También necesito escribir cosas sobre Los hermanos Karamázov y Guerra y paz. Muchas cosas diferentes xq tienen infinitos temas y ejes de análisis.


El mármol, César Aira


"Cuando me bajé los pantalones, incliné la cabeza y miré mis piernas, los genitales, , los muslos, un conjunto tridimensional, sólido, algo levantado por presión de la superficie sobre la cual estaba sentado."

El protagonista, un argentino que tuvo que pedir la jubilación anticipada y al que lo mantiene la mujer ("la imprevisión, la situación calamitosa de las cajas de retiro"), no se acuerda por qué se miraba, qué hacía sentado sobre ese mármol con forma de lápida ni por qué se sentía aliviado al comprobar que sus genitales seguían ahí... y empieza a reconstruir la historia.

"No debería haber sido tan difícil; en un país civilizado esas cosas no pasaban: si el monto de la compra hubiera sido, como puse por ejemplo hipótetico, de treinta y seis con cuarenta, el vuelto sobre los cuarenta pesos habría sido de tres con sesenta."

    La historia salta de hipótesis en hipótesis: el personaje no puede rescatar la historia con total seguridad ni tampoco había logrado entender todas sus conversaciones con los chinos.
    Todo se va poniendo cada vez más delirante, muy delirante: en vez de darle el vuelto, le hacen elegir entre varias baratijas hasta llegar a la cantidad exacta: unas pilas, un ojo de goma con un láser rojo, un anillo de plástico, una hebilla dorada, una cámara de juguete, una tabla de proteínas, una lupa... y, finalmente, los globulitos de mármol que sólo se encuentran en los súper chinos... y el personaje sin nombre que no para de caer en los lugares comunes del argentino de los noventa y sus nociones sobre la civilización.

"Habían empezado a difundirse teorías al respecto, pero eran, precisamente, teorías y nada más. Mitos urbanos. Cualquiera puede inventarle una función a un objeto imprevisto, con un poco de imaginación."

    Y pareciera que es sobre lo que se trata la novela: de inventar funcionar, generar hipótesis e historias.

"Una, más ingeniosa (quizás demasiado), proponía que su utilidad era la producción de efervecencia, pero en sólidos, no en líquidos, se disolvían en él y lo volvían efervecente. 
  Su cualidad última se asentaba, más en su insuperable extravagancia, en el hecho de que no era comprobable: ¿quién podía introducir un sólido en otro sólido?"

    Él no sabe que cada una le va a servir para cumplir los pasos de una misión que emprende junto al chinito adolescente que está siempre vigilando las cajas. Los dos personajes no se entienden, pero, gracias a las suposiciones del argentino, que se ven extraña y ridículamente confirmadas, terminan intercambiando un sapo de piedra que late por otro supermercado chino manejado por extraños seres, también chinos, perfectamente intercambiables por estos.

"Me puse automáticamente de parte del pobre contra el rico, sin pararme a pensar que yo, con mis medias de cashmere y mi sobretodo Packard, estaba más del lado del segundo que del primero. Y este nuevo Jonathan, completando su transformación clasista, no escupía ni fumaba"

   Ya se ve la intención paródica y llena de teorías conspirativas de la novelita de Aira: los chinos que, ante los ojos de un occidental que se cree muy liberal, son todos iguales; los orígenes míticos de las cosas que los cajeros convierten en moneda de cambio (los globulitos); el origen desconocido de los chinos que vienen a trabajar a la Argentina, los problemas de comunicación entre los argentinos que piensan que no hablar castellano es una salvajada y los chinos que se mantienen firmes en no aprender el castellano porque, según parece, están siempre de paso. Y cuando se van los chinos de un mercado vienen otros... indistinguibles de los primeros.

"Me alarmé por mí, por ese euroentrismo del que no me creía portador (...) Hasta por su fragilidad desaliñada, por su pobreza y su vulgaridad, yo había sentido simpatía, lo había sentido cercano a mí. Es decir que había logrado individualizarlo. ¡Y resultaba que seguía siendo para mí 'un chino' nada más, un chino más!"   

   Y la parte de la spoileada: 

    Sin que quede muy claro el por qué, el protagonista se lleva al chinito a la casa, quien le descubre un código secreto haciendo záping con el control remoto, gracias a las pilas. Gracias a este código, descubren la vida latente en la piedra del sapo de jardín, que puede prender a apagar la luz del ojo de goma cuando se lo insertan en la cuenca ocular.
    El siguiente paso va a ser el otro mercado, por la Bonorino, que tenía "un aire muerto, o en todo caso artificial. Podía deberse a la luz que ya he mencionado: una luz estancada, y que se veía demasiado blanca, demasiado transparente para envolver adecuadamente a los objetos. O bien podía ser efecto de la limpieza, que era inmaculada; me pareció una exageración; el piso brillaba, en las estanterías no había una mota de polovo, las latas de arvejas parecían haber sido frotadas una por una. O los dueños eran fanáticos de la higiene, o por ahí no había pasado nadie en siglos". Y es que: "¡El supermercado estaba sobre el vacío! Un enorme pozo se abría directamente sore el borde de esa ausente pared trasera.".... y es que el supermercado está construído sobre las mismas canteras de donde salen los globulitos de mármol... o premármol, que es el estado anterior al mármol y que puede encerrar los misterios del tiempo:

 "'pre-mármol'. Es decir, su estructura atómica era exactamente la del mármol, pero un instante antes de que esta se configurara en su forma definitiva. (...) su descubrimiento causó sensación en ciertos círculos científicos -círculos restringidos, es cierto, y no muy bien vistos por la comunidad científica en general, ya que confinaban con el fantaseo y la charlatanería.- Se creyó que su estudio podía dar la clave del tiempo, o al menos de la preexistencia del tiempo."

    Ahí, van a cambiar el sapo por el supermercado después de un papeleo que van a cerrar abrochándolo con la hebilla y después de que Jonathan completara los formularios son la ayuda de la clave, que estaba en las proteínas. El sapo no es cualquier pieza ornamental, sino que está hecha de postmármol (según las suposiciones del personaje), material que les va a servir a los seres, los viajeros intergalácticos, para volver a su galaxia. La lupa, la lupa lo que termina abriendo es una caja de Pandora, una suesión de imágenes que abren una especie de puerta dimensional, una grieta en el espacio tiempo que sólo puede ser sellada con el gel fotosensible de la camarita.

   Así, los extratrerrestres (a todo esto, son chinos porque para los occidentales, que no distinguen a uno del otro, pasarían desapercibidos), seres que quemaron, como Cortés las naves porque este mundo sería una reproducción exacta del otro, vuelven, finalmente, a su lugar de origen. El protagonista se queda con la fantasía del después que venía elucubrando, donde el chinito aría casi todo mientras el argentino "sería una figura más bien simbólica, aunque no desprovista de utilidad: la presencia de un señor madura, burgués respetable, daría el toque necesario de seriedad y confianza". 

 "Los problemas de comunicación que había entre nosotros se allanarían con el tiempo: yo aprendería a entender su dialecto mezclado, él lo purificaría gracias a su contacto cotidiano conmigo". 




   
 

martes, 2 de mayo de 2017

Todos quieren ser robots, Fiódor Svarovski (2007)

TВсе хотят быть роботами  es un libro de poemas de y sobre robots con problemas existenciales. Con problemas de indentidad, desarraigados. Es que los robots siguen presentando la misma duda: ¿dónde termina lo humano y empieza lo artificial? ¿Qué es la consciencia?


"...sólo los robots saben amar
no les entra en la cabeza la idea de traición
¿qué puede ser más fuerte que el apego del material inorgánico
desapasionado, insobornable, de ese ensamble
de moléculas inorgánicas?
¿qué más penetrante que el electrón?"

(...)

y en eso, cierto niño
hijo de amigos
se quebró el brazo
se partió el codo
el médico dijo: esto por supuesto
no se puede curar

le pusieron uno metálico

él 
no podría estar más saludable:
ningún clon en la familia
medio tártaro, medio hebreo

y anda orgulloso
alardea:
ahora soy como un cíborg."

(fragmento de Todos quieren ser robots, primer poema)

    Los robots, claro está, responden al modelo de Asímov, en el que los cerebros positrónicos se mimetizan con la consciencia humana y las leyes de la robótica (y las matemáticas, el álgebra) los convierten en seres ideales, que respetan más los valores que los humanos mismos... porque no entran (salvo por accidente o error de cálculo) en contradicciones.

"4.
sos un robot
solo en el desierto
después del ataque 124
con tus depósitos de ácido
del todo secos

5.
... sabés
que los robots no tienen ángeles
nadie se preocupa
ni vuela
ni nos cubre
con alas invisibles
en el camino

por eso en tiempos difíciles nos manejamos sin rodeos
y yo te pido 
ácido y agua 

pero
lo principal
estoy sufriendo

creo que muriendo
pero como persona no viva
por completo
no iré al paraíso."

(fragmento de Combate cerca de Madabalján)

"1.
Los robots de guerra japoneses
atacan Pekín

mataron a todos los chinos
pero por una falla en el programa
no tocan a los niños
quienes 
quedan entre las ruinas
(...)
5.
tras el termotanque, en la vieja casa
se escondía un replicante
un robot parecido a un hombre
se está muriendo
tiene un infarto
(...)
6.
Aíko teme 
es un robot
que le disparaba a la gente

pero él está acostadito y mira
y no parece un enemigo
un asesino
o un malvado

a fin de cuentas
-piensa Aíko-
igual estoy sola".

(fragmento de Mongolia, la historia de un replicante que se va con Aíko a Mongolia creyendo que es la tierra prometida y se los terminan comiendo los caníbales)

    La traducción, a cargo de López Arriazú, es impecable.

Beloved, Toni Morrison (1987)

Este me lo prestaron. Lo leí. Hace meses. Es de los que tengo que leer y reseñar rápido porque no va a haber relectura ni posibilidades de anotar algo más adelante.
   Por suerte, hace dos semanas que me desencuentro con la dueña (va a ser un intercambio de rehenes, ella tiene un Denevi). Pasado mañana, supuestamente, lo devuelvo para siempre.
 
   Así que ahí va.
   El libro va para el panteón directamente.


Sixty Million 
and more. 

Esas primeras cuatro palabras, así en bastardilla, son el epígrafe.
    Arranca con un epígrafe que dice mucho con poco. "Y más aun". No hay cifras exactas sobre la cantidad de vidas con las que arrasó el mercado de esclavos del Atlántico. No hay cifras porque los esclavos no tenían ni nombre ni nada. Capaz sea, también, porque la esclavitud arrasó con la vida de los afroamericanos que nacieron de un vientre liberado. No sé.
    Lo que queda clarísimo es que se trató de otro de los grandes genocidios de la historia. Uno del que se habla, pero todavía con ciertos reparos. Sobre todo cuando se trata de las generaciones siguientes.
    No sólo se ofendieron los blancos, se ofendieron los judíos porque sintieron una competencia. Y no es competencia, el asunto judío terminó con los juicios de Nürember. La esclavitud, que sigue teniendo efectos en la sociedad de hoy, nunca se juzgó como corresponde ni se compensó de manera alguna a las víctimas en ningún país.
 
    No me la pasé leyendo novelas y cuentos sobre la esclavitud. Leí varios pero no soy ninguna experta. Así y todo, me animaría a decir que la primera diferencia importante que tiene esta novela es que habla no de la esclavitud como algo horrible que se termina con la libertad (que suele ser la historia con final de cielos crepusculares), sino de la esclavitud como algo que perdura, que deja marcas. Que deja consecuencias de por vida en la psiquis. Son las historias de varios personajes que quedaron destrozados.
    Como en The Bluest Eye, los sucesos se leen entre líneas. Por momentos sí aparecen descripciones bastante crudas, pero después de haber girado alrededor de los sucesos solapados a lo largo de varios párrafos desparramados por todo el libro. El horror que se sospecha sólo se confirma.
    Esa descripción, que por momentos sugiere una mirada inocente, no tan consciente de lo que pasa (y que tiene más de una letura, para que uno se pregunta si realmente dice eso o el sentido es el otro), hace que la resolución sea más difícil todavía de tragar.
    Lo ambiguo, lo oculto siempre es más siniestro.

Los personajes

"All I knew was I had to get my milk to my baby girl.Nobody was going to nurse her like me. Nobody was going to get it to her fast enough, or take it away when she had enough and didn't know it. Nobody knew that she couldn't pass her air if you held her up on your shoulder, only if she was lying on my knees. Nobody knew that but me and nobody had her milk but me" 

    Sethe es una esclava embarazada que se escapa de la casa de los Garner a la casa de la suegra después de una golpiza y situación de abuso por parte del que maneja a los escavos, apodado Mr Schoolteacher (el profesor).

"After I left you, those boys came in there and took my milk."  

    A Baby Suggs la había liberado el hijo, Halle, que se queda sometido por el resto de su vida (con cuentas muy poco claras). Halle y Sethe tienen hijos, dos varones y una mujer, y otra en camino. EL plan era verse en lo de Baby, pero Halle nunca se reúne con ella. En la historia, la posibilidad del abandono aparece como la opción más deseable. Unos años después, cuando Baby Suggs y la hija mayor de Sethe ya murieron, la hija menor (Denver, que se llama como la chica pelirroja que la ayuda en el parto en medio del bosque) había nacido y crecido y los otros dos se habían escapado de una casa embrujada, llega a lo de Sethe uno de los esclavos con los que vivía en la hacienda, Paul D.

"Them boys found out I told on them. Schoolteacher made one open up my back, and when it closed it made a tree. It grows there still".
    
El buen amo 

"There had been six of them who belonged to the farm, Sethe the only female. Mrs Garner, crying like a baby, had sold his brother to pay off the debts that surfaced the minute she was widowed. Then schoolteacher arrived to put things in order. But what he did broke three more Sweet Home men and punched the glittering iron out of Shete's eyes, leaving two open wells that did not reflect firelight".

   Los Sweet Home men son los esclavos de unos dueños que no parecen tan malos a los ojos de Sethe, pero que Paul D destroza cuando habla sobre la posesión de otro ser humano, de los costos imposibles para lograr liberarse, de las deudas que contraen los que lo logran (la esclavitud hasta la muerte a cambio de la libertad de algún familar) y de los castigos que en muchos otros libros o películas parecen cositas sin importancia.

"It wasn't sweet and it sure wasn't home", dice Paul D. 

    De hecho, parece que de los efectos del slave iron bit, una especie de mordaza de hierro con una bola que se ponía adentro de la boca acompañada por un collar de pinches que impedía que los esclavos se durmieran (si lo hacían, se ahorcaban) recién los narra Morrison en este libro. Y fue más escandaloso para la sociedad estadounidense que se dijera que ese método era una forma de tortura que la tortura que representaba en sí.


    Bueno, el buen amo no existe. El esclavista es un esclavista.
    Parece que esto también ofendió más a la gente que la esclavitud.

Los nombres

Sixo, uno de los Sweet Home men, se rebela cuando escucha que los esclavos están al nivel de los animales. "definitions belong to the definers- not to the defined" escucha de Schoolteacher después del látigo.

    En Beloved, hay exesclavos que mantienen su nombre y otros que se redefinen, que desafían al Schoolteacher y a todas las normas que pueda haber sobre los nombres posibles. El nombre, parte fundamental de la identidad, es un arma, posee cierto poder en la novela de Morrison.
    Así, Jenny Whitlow se convierte en Baby Suggs. Suggs era el apellido de su esposo (de sus hijos sólo le quedó Halle, todos los demás resultaron muertos o vendidos a otra estancia... bueno, a Halle también lo matan). "Baby" le decía su esposo. El otro nombre, Jenny, era el nombre son el que se dirigían a ella los amos. Un nombre que venía en la etiqueta cuando la compraron y que ella desconocía hasta el momento de su liberación, cuando la señora Garner le pregunta cómo se llama.

"What you call yourself?"- "I don't call myself nothing."

   También está la cuestión folklórica sobre los nombres y el poder que se tiene sobre un ser cuando se lo puede nombrar (como en un exorcismo). Beloved es el epitafio de la hija de Sethe, las únicas siete letras que le graban gratis en la lápida. Cuando se levanta, cuando aparece, Beloved se nombra a sí misma, quizás porque es el nombre de la tumba. Y lo usa como un conjuro para dominar a tdos, incluyendo a Paul D que siempre la ve como a bicho de mal agüero. 
    
    "Call me my name."

El segundo epígrafe, ya que estamos...

I will call them my people, 
Which were not my people; 
And her beloved, 
which was not beloved." 
(de Romanos, traducción del Rey Jaime)

Spoiler

Botoneada

spoiler

Adelantos

spoiler

Te cago no el final, así como el core de la historia


nanananaananannanana


Infanticidio

"She was crawling already when I got here. One week, less, and the baby who was sitting up and turning over when I put her on the wagon was crawling already."

    Lo que se sugiere en toda la novela, a lo que se le da vueltas hasta la mitad, cuando se pone en palabras, es el infanticio. El fantasma que atormenta la casa de Sethe es el de la hija, Beloved. Que no tiene más nombre que el que le pudo poner en la tumba. Y que tuvo una muerte violenta.

"I couldn't let all that got back to where it was, and I couldn't let her nor any of em live under schoolteacher."

    Beloved vuelve llena de cosas del río, insectos, caracoles. No puede hablar. Y va absorbiendo la vida de la casa una vez que se corporiza. Actúa como un lactante y tiene todo el aspecto de una criatura sacada de leyendas.

"By the time she faced him, looked him dead in the eye, she had something in her arms that stopped him in his tracks. He took a backward step with each jump of the baby heart until finally the were none. 

    Para Paul D, que para ese momento ya había caído la influencia de Beloved (básicamente, se acuesta con la fantasma o zombie menor de edad), esta revelación (se lo cuenta un chusma del trabajo... Stamp Paid) basta para que se aleje de Sethe. No porque la quiere a Beloved, sino porque considera monstruoso el asesinato de la hija.
    Recién al final de la historia Sethe va a quedar redimida (y exorcisada) cuando la comunidad la vuelve a aceptar.

'I stopped him,' she said, staring at the place where the fence used to be. 'I took and pu my babies where they'd be safe.'"

    Porque Sethe no sólo prefiere, en un momento de locura cuando ve a Schoolteacher, matar a sus hijos antes que dejar que los esclavicen, sino que sostiene que era lo que tenía que hacer durante toda la novela, fue el sarificio que salvó al resto de los chicos.
    De una forma fría, es cierto: el espanto que genera la escena evita que se la lleven de vuelta a la hacienda. Y la dejan en paz.

Me faltan los otros dos libros de la trilogía de Morrison: Paradise y Jazz. Y varios más.










 
 

domingo, 23 de abril de 2017

Los cuerpos del verano, Martín Felipe Castagnet

    
Este me lo recomendaron hace como tres años, pero siempre compraba otros primero y, el día que me decidí, estaba agotado. Volvieron a reeditarlo el año pasado y me empecé a colgar de nuevo. El miedo a que se volviera a agotar, sumado a mi compra reciente del kindle (gracias al que reduje los gastos mensuales en libros), me apuró un poquito y lo compré ayer. 
    Lo leí hoy.

     "Es bueno tener otra vez cuerpo, aunque sea este cuerpo gordo de mujer que nadie más quiere, y salir a caminar por la vereda para sentir la rugosidad del mundo. El calor me satura la piel. Los ojos se entrecierran: hace poco ninguna luz era demasiada para mí. También me gusta toser hasta quedar ronco, regresar al cuerpo y oler la ropa usada" empieza el libro. 

    Ramiro, Rama, se murió hace cien años y fue de los primeros en entrar en estado de flotación, una especie de existencia suspendida en Internet. Hasta que su familia pudo conseguir ese cuerpo de mujer que se describe en el primer párrafo, uno de los más baratos, les hablaba por chat. Ahora, va por ahí con una batería (porque es un cuerpo medio defectuoso) a cuestas, lo que le reduce la movilidad y la fuerza. 
    Es verano, las texturas que describe Castagnet tienen mucho cuerpo, y el cuerpo es el tema alrededor del cual gira la historia. 
    Los personajes transpiran, la carne y la grasa en movimiento se describen con minuciosidad mientras Rama se pone literalmente en la piel de una mujer mayor y, luego de un hombre atlético, narrando de una forma que no es obvia las vivencias que acompañan a cada cuerpo. 

"La mayoría de los muertos prefiere cambiar de cuerpo. 
    La primera minoría se preserva en Internet. 
    La segunda minoría conserva el cuerpo original, como un mendigo aferrado a sus harapos; se los considera enfermos.
    Únicamente unos pocos viejos se niegan al procedimiento, mi hijo Teo incluido; ni siquiera llegan a ser una estadística".

    La percepción de la muerte en esta sociedad es otra y la vida perdió el sentido que tenía. Hay gente que prefiere morir para "quemarse" en un cuerpo nuevo: para cambiar de etnia, de género... lo que sea. Las posibilidades de cada persona para adquirir un cuerpo nuevo define su status social y en lo más bajo de todo están los panchamas, que tienen el mismo nombre que los de la casta más baja de la India y  un lugar similar en la sociedad. Ellos viven en los cementerios que, ya inservibles, se convirtieron en villas de emergencia.
    Para saber quién es quién en ese mundo futuro de cuerpos intercambiables, existe el registro koseki, otro nombre tomado de una cultura milenaria: es el registro más antiguo del mundo, es japonés.    
    Pero a Rama el que no lo puede reconocer es su propio hijo, que tiene una enfermedad neurodegenerativa. Para ese hijo, Teo, la muerte va a ser definitiva. En esta realidad, los padres pueden velar a los hijos más frecuentemente que en la actual. Para Rama, que es un muerto anterior al koseki y viene de otra forma de ver el mundo, es el horror. 
    Y así se convierte en un museo ambulante, un empleado que puede dar testimonio y colaborar con el antropólogo Moisés, el que va a escribir sobre la historia y las constumbres anteriores a ese mundo sin muerte. 

    "La navidad se sigue festejando, pero ahora representa el nuevo ciclo cotidiano: como estamos en flotación, nos queman y luego entramos en flotación de nuevo. Para los más conservadores, en cambio, Jesús representa la liberación del espíritu sobre la prisión de la máquina". 

    Al cambiar la concepción de la muerte, las creencias se transforman. El portavoz del nuevo mito es arqueólogo, un científico. 

    "Los chicos se estiran incómodos los cuellos de las remeras. No entienden muy bien quién es abuelo, quién tío, quién bisabuelo; las viejas etiquetas les deben parecer espesas e imprecisas. Son la última generación; en adelante no habrá generaciones sino multiplicaciones, hacia arriba y hacia abajo, hacia una nueva estructura lateral". 

   Mientras Azafrán, la hija del siguiente matrimonio de la viuda de Ramiro (que es una de las que optaron por la muerte natural), busca reconstruir el árbol genealógico, este se desvanece como tal. Ella misma podría llegar a ser la mamá del futuro hijo de Rama. No, no es algo que suceda en la historia. Es para ilustrar lo de la lateralidad. 
    Un mundo en el que los muertos siguen entre los vivos es un mundo muerto por más vueltas que le den al asunto. El ambiente de la novela es gótico, los fantasmas no dejan de interactuar con los vivos, los cuerpos de los muertos son habitados por los que salen de la flotación y nadie va a estar con su pareja sólamente hasta que la muerte los separe. 
    
    Es la primera novela del autor, publicada hace cuatro años. Es impecable.

lunes, 20 de marzo de 2017

The Knight in Rusty Armor, Robert Fisher


La historia es divertida, tiene buenos chistes, juegos de palabras... pero se nota cierta cosa que me hizo pensar que estaba leyendo un libro de autoayuda con una bajada de línea bastante obvia: desde el principio se sabe a dónde apunta el "trip" (el inner journey) que lleva adelante el caballero y cuál es el significado de cada paso que da. En ese sentido, no es peor que El principito, que está lleno de obviedades cursis. No le deja lugar a ninguna interpretación personal más allá del estar o no de acuerdo con las ideas que propone. Tampoco fue lo que esperaba porque me lo habían recomendado como una especie de Aventuras del barón Munchausen (y nada que ver). 
    Ahora, dejando de lado mi cosa mañosa, es un libro que está bien escrito y organizado. Y pienso que no me gustpo más porque no soy muy amiga de este género. Disfruto más cuando la literatura tiene grises y deja espacios para que uno los llene. 

La historia 

Es sobre un caballero que se la pasa de cruzada en cruzada y descuida a su familia (esposa e hijo). Como nunca se saca la armadura, el hijo ya no le conoce ni la cara. Un día, la esposa le da un últimátum, algo así como "o te sacás la armadura o volá de acá", y, cuando él trata de sacársela, no puede ni levantar el visor. 

    Entonces, después de que un bufón le recomienda buscar a Merlín, emprende un viaje de autoconocimiento por el Path of Truth (el sendero de la verdad) en el que tiene que ir superando postas: el castillo del Silencio, el de la Sabiduría y el del Cariño. Así, va encontrándose consigo mismo, se deshace del miedo a la soledad, enfrenta al dragón de los miedos, se deja caer en el abismo de lo desconocido y blablablablabla. Las lágrimas que va derramando le oxidan, de a poco, la armadura, y, finalizado el viaje, es libre y es él mismo y se acepta como es. 

    ¿El concepto de verdad en el sendero de la verdad? que la verdad acompaña a lo bello y si uno es verdadero es más bello, que la sabiduría verdadera se desprende de una verdad única... muy platónico. Y se desprenden, acá y allá, referencias a los siete pecados capitales: la vanidad y la armadura (la máscara), que brilla como el sol; la soberbia del caballero que piensa que es más que los animales (al final, se hace vegetariano para no comerse a sus amigos); la avaricia, ya que siempre pelea para tener más castillos y tierras... 

    En fin, hay una línea delgada entre la literatura infantil con moralejas y este libro que parece de autoayuda. Lo bueno de este libro es que está bien llevado. 


    

    


lunes, 13 de febrero de 2017

Las constelaciones oscuras, Pola Oloixarac

 

La tapa está buenísima. El título es muy sugerente. El nombre de la autora es súper místico.
   La tapa ilustra la analogía entre las contelaciones de hackers, de virus, de software, y  las constelaciones naturales. El título hace alusión a la relevancia y el significado de los vacíos, una idea linda sobre la figura y el fondo. La autora debía sentir que tenía un nombre poco poético (Paula Caracciolo) o marketinero y se puso un nombre de pila más exótico seguido por su apellido escrito de atrás para adelante.
   Capaz que la leí con muchas expectativas y, por eso, me decepcionó bastante.
   Creo que hice una sola reseña de un libro que no me enloqueció y esta voy a hacerla porque, después de devolver el libro (me lo prestó el mismo amigo que me prestó La vegetariana, novelón de la coreana Han Kang), no me lo voy a comprar porque ni pienso releerlo.
   Entonces... a ver, vamos por partes... la ciencia ficción primero. El elemento de ciencia ficción es más que nada una fantasía sobre la ciencia posible. El Estromatoliton. La propuesta es: una base de datos genéticos de toda la población. Un programa capaz de interpretarlos y de dar resultados exactos sobre el adn, sus mutaciones, el accionar del ambiente y del ecosistema que convive con el organismo humano. Hasta acá parece un relato sobre la ciencia posible, como lo que escribía Julio Verne.
   El hacker que logra diseñar un virus que es tan biológico como virtual sí puede entrar en la ciencia ficción (esa mezcla es bien ciberpunk), pero también puede entrar en el terreno de la fantasía. Se podría decir que es una ciencia ficción sociológica (lo que tiene sentido porque la autora es filósofa), sin una sociedad súper avanzada y sin tecnología que hoy se desconozca. Es una ciencia ficción que queda vieja incluso mientras la escriben. No es demasiado novedosa.
   El texto. Pola tiene una forma de narrar muy poética y escribe bien. Pero es demasiado pretenciosa. No me molesta que use palabras poco usuales y conceptos súper científicos, sino que esos términos pocos usuales muchas veces están mal utilizados. Errores semánticos, de uso, de normativa, de todo tipo.
   Otro punto en contra es que pareciera que la autora tira chistes para los estudiantes de la UBA: está el estereotio de exactas (encarnado por un hacker a lo Big Bang Theory o cualquier película de nerds actual donde se los representa como hérores), las becas, los departamentos, los centros de estudiantes... mucho chiste interno para que se diviertan entre universitarios.
   Lo que me gustó: hay un narrador del futuro, de la era posterior al "antropoceno" (toda la historia es de esa era). Hay tres historias diferentes que se entrecruzan conceptualmente: el explorador del siglo XIX, el hacer del siglo XX y ese mismo hacker y la bióloga que lo va a ayudar a desparramar el virus. Las analogías entre lo orgánico y lo inorgánico están uenas también. Ah, y el tipo del siglo XIX, que se dedica a andar de orgías botánicas con las mujeres de una tribu es muy interesante. Pero, de nuevo, muy fantasiosa (digo, en términos de la ciencia ficción que me agrada, no tengo nada en contra del género fantástico).
   La idea de los hackers como resistencia frente a un estado que ya no sólo monopoliza la fuerza sino también el de la información es otra idea copada. Pero nada novedosa. Anonymous existe, los hackers existen, el estado tiene toda la información que necesita. Y, si no la tiene, tiene cómo conseguirla.
   Creo que si no me la hubieran vendido como La novela de ciencia ficción argentina, me habría gustado más. O no. No sé.
   Después releo esto y lo corrijo. Blebleblebleble glub.
   
 



 



La vegetariana, Han Kang- 2007



   Este libro me lo recomendó y prestó un amigo. En general, no me compro los libros que ya leí, pero este, quizás, vaya a ser la excepción.
Sobre el tema de la novela la contratapa dice bastante. Hasta demasiado: "La vegetariana es una novela con un fuerte componente psicológico, que cuestiona los límites culturales de la cordura, la violencia y el valor del cuerpo como un bien privado y último refugio".
   En una cultura sumamente opresora, la única posibilidad de rebeldía se consigue en una apropiación del propio cuerpo. Yeonghye decide hacerse vegetariana después de un sueño y sostiene la decisión pese a que su familia, los hombres sobre todo, tratan de disuadirla, de controlarla. Con este cambio en su alimentación, vienen otras decisiones como el desnudo, la pérdida de la sensualidad de la carne. Al menos, en cuanto a lo que la sociedad considera sensual.
 
 
 "Antes de que mi mujer se hiciera vegetariana, nunca pensé que fuera una persona especial. Para ser franco, ni siquiera me atrajo cuando la vi por primera vez. Ni muy alta ni muy baja, con una melena que no era ni muy larga ni muy corta, tenía la piel descamada y amarillenta, los ojos sin pliegues, pómulos ligeramente prominentes y vestía ropas sin color como si tuviera miedo de verse demasiado personal".

   Así empieza el esposo de Y., el narrador de La vegetariana (la primera parte se llama igual que la novela) los cuatro que va a haber a lo largo de un poco más de cien páginas de historia. Él también siente que no es ni fu ni fa y, en vez de buscarse una mujer que le guste en erio (como le gusta la hermana de su esposa), se busca a alguien que no lo opaque. Él va a narrar desde el sueño de su esposa hasta la internación en un neuropsiquiátrico, cuando la abandona porque ya no es una persona común y corriente.
   Y acá aparece Y como narradora, en bastardilla, "escribiendo" fragmentos oníricos.
   La segunda parte, La mancha mongólica, la narra el cuñado de Y. Al igual que su concuñado, le encanta su cuñada. Y le encanta porque es sencilla, porque parece que tiene una personalidad marcada (que su marido no nota) y porque todavía tiene su mancha mongólica (una mancha de nacimiento que tienen las personas de pueblos mongoles cuando nacen y que desaparece con la mayoría de edad).
   El cuñado, que en la narración del marido de Y. se pintaba como un vago mantenido por la esposa es, en realidad, artista plástico, fotógrafo. Y tiene cierto éxito. En cierta forma, este parece ser el personaje, el narrador, que más comprende lo que le pasa a Y. O por menos parece que es el que la respeta en su decisión y más la valora. Tanto la valora, que la hace parte de su obra.
   Y acá, flores y erotismo, pintura, body painting... desde la primera salida de Y. del neuropsiquiátrico hasta una segunda internación. De nuevo, por lo que la sociedad ve como una falta de control, y que es, en realidad, muestra del dominio total sobre su cuerpo.
   El cuarto narrador es una cuarta narradora: la hermana. Los árboles en llamas. La hermana es todo lo que ella no fue por haberse revelado. Y va a acompañarla durante su segunda y última internación.
   El cierre definitivo: las tres partes de la novela, en principio, eran tres cuentos separados.
   No tengo muchas citas porque le devolví el libro a mi amigo. Y seguro esta reseña necesita correcciones, pero ya la voy a releer. La escribo antes de que me olvide.

   No es un libro sobre el vegetarianismo. Y. no quiere evitar la crueldad contra los animales, sino que va adelgazando de a poco hasta su desaparición. La forma de escape es la inanición y, finalmente, la muerte.
   La separación de la carne es claramente simbólica.



martes, 31 de enero de 2017

Pierre y Smerdiákov, Tolstói, Dostoievski y los franceses

 

No se puede escribir una sola reseña de Los hermanos Karamázov. O sí, pero hasta ahora no pude. Es una novela larga, compleja, llena de relatos que bien podrían ser cuentos o ensayos independientes (de hecho, El gran inquisidor se vende a modo de librito y la charla de Iván con el diablo creo que también).
    Con La guerra y la paz me pasa algo similiar, aunque es un libro más homogéneo:, estaría dividido sólo entre escenas de paz, de guerra y reflexiones de Tólstoi sobre la historia. Sobre todo sobre la guerra. Claro, esto desde hoy, porque en el momento en que la publicaron, La guerra y la paz parecía una salvajada desmembrada que iba contra la uniformidad de la novela del siglo XVIII.
    Los hermanos Karamazov es una novela que, si se la agarra sin datos del autor ni contexto, se puede tomar perfectamente como una obra moderna: fragmentaria, con multiples puntos de vista sobre los mismos hechos, que cambia de un narrador a otro y que explora el subconsciente de los personajes. .
    Así que, para empezar a abordar estas dos obras terriblemente inmensas y excepcionales, geniales y (basada en la evidencia, el tiempo que tardé en leer cada uno) atrapantes, voy a agarrar el personaje común: el hijo bastardo educado en Francia.
    Como trasfondo, se puede decir que Rusia "entró" al mundo civilizado afrancesándose. Hacia principios de 1800, en la corte del Imperio ruso no se hablaba en ruso sino en francés. San Petersburgo se había construido con un estilo occidentalizado (francés) y las colecciones de arte de la nobleza provenían, mayormente, de Francia. El estilo de los artistas plásticos de la época, la moda, todo era francés. Y en esto insiste el personaje misterioso de la película El arca rusa, de Sokúrov: un francés que se burla de la falta de identidad de los rusos.
    Y justo acá entraría en escena Pierre, el hijo bastardo del conde Bezújov que es, sin embargo, su preferido, y al que va a reconocer en su testamento como hijo natural y único heredero. Pierre, que en realidad se llama Piótr (nombre que recibe en algún momento avanzada la segunda mitad del libro), es un admirador de Napoleón (claro, hasta que invade Rusia) y de las ideas nuevas que circulan por Europa. Masón iniciado en una ceremonia que se describe en el libro, decide dedicarle su vida al "bien de la humanidad".
    Por otro lado y décadas después, tendría lugar el personaje de Dostoievski: Smerdiákov. Hijo ilegítimo y no confirmado de manera directa ni siquiera en el libro de Fiódor Karamázov y Lizaveta, que vendría a ser la loca del barrio que vive en la calle. A Smerdiákov el padre no lo recibe, sino que se lo deja a un sirviente y su mujer después de que Lizaveta da a luz entre las porquerías que hay alrededor de su casa. Si bien el viejo jamás lo reconoce como hijo, se hace cargo de manera indirecta y paga los gastos de ese hijo bastardo que crece con muchos rencores, enfermo de epilepsia y al que manda a estudiar cocina a... Francia.
    Los dos bastardos, entonces, son totalmente antagónicos. Hasta avanzada la novela, Pierre es el que, en cierta forma, lleva los ideales del humanismo y de la masonería a una Rusia imperial y feudal. Intenta, sin mucho éxito, concertar esas ideas en sus tierras, pero la corrupción imperante, sumada a la falta de voluntad que muestra cada vez que hace lo que se supone que tiene que hacer (hasta casarse) hace que todo quede en un palabrerío. Y hay una gran brecha entre lo que él supone que hace y lo que hace en serio. Smerdiákov, por otro lado, es un hombre rencoroso que no quiere mucho a nadie y al que uno entiende perfectamente. Es sumamente inteligente, pero sólo puede dedicarse a la cocina, donde se destaca, y a los quehaceres domésticos. Al que no lo entienda, al que no logre empatizar con ese personaje, Dostoievksi lo va a terminar convenciendo, después de páginas y páginas sobre la crueldad humana y sus consecuencias sobre el "alma", de que no es tan culpable como parece, sino que es el resultado del desprecio de su propia familia.
    Pierre casi no conoce al padre y lo acompaña en su lecho de muerte; Smerdiákov es el encargado de matar al suyo a sangre fría y lograr que condenen a un inocente en su lugar. Pierre es la herencia de Francia, de la luz de la civilización que se adapta al ser ruso: el sincretismo entre lo nuevo y lo tradicional. Smerdiákov es el encargado de (por algo Freud usó la novela para hablar sobre el parricidio) matar al padre. Llevado a otro nivel, derrumba lo francés para construir una nueva identidad rusa. Smerdiákov hace el trabajo sucio porque, en definitiva, el viejo Karamázov les venía arruinando la vida a todos sus hijos y vecinos. Y no es un héroe, sino que es esa fuerza que resulta de la violencia  familar, estatal, eclesiástica, la institución que sea. A esa institución la destruye. El problema es que también destruye la vida de sus hermanos...pero bueno, en la práctica, nunca lo fueron.
 
 
   


Muchacha punk, Fogwill (1978)


"Oscurecía. Inapelable. Se nos estaba derrumbando la noche encima".     

Muchacha punk es muy corto para considerarlo una novela corta y bastante largo para un cuento. Pero creo que se lo considera un cuento.
    El narrador está en Londres, o dice estarlo, para justificar la narración que transcurre desde la noche hasta el día siguiente. El tiempo es corto, pero los lugares y los viajes en taxi que hae el protagonista son muchos desde la primera escena hasta la última.

   "Yo era friolento, normalmente friolento, pero jamás he sido tan friolento como para ignorar que la campaña sobre el frío nos venía helando tanto, o más aún, que la propia ola de frío que estaba derramándose sobre la semiobsoleta capital".
 
    Esta capital es Londres. Y esta campaña funciona tan bien que hasta mata a varios. Los medios y su influencia, nada muy hermético que digamos.
    Y, desde la mesa de una pizzería manejada por unos españoles, ve a tres chicas punks /vuelve a ver en realidad). Claro, una es la muchacha punk del título.

   "Al volver, un rodeo injustificable me permitió rozar la mesa de las muchachas y contemplar mejor a la mía: tenía hermosos ojos celestes casi transparentes  el ensamble de rasgos que más me gusta, esos que se suelen llamar 'aristocráticos', porque los aristócratas buscan  incorporarlos a su progenie, tomándolos de miembros de la plebe con la secreta finalidad de mejorar o refinar su capital genético hereditario."

    Y ahí empieza con una narración que se va de un extremo al otro de un momento al otro. Ahora, usa un lenguaje bastante vulgar y hasta agresivo para dirigirse a las amigas de la punk como "la gorda" o "la cara de sapo". Un segundo después, está escribiendo un manifiesto sobre la nobleza de Inglaterra, sobre la propaganda política, la construcción, siempre mítica, de las fisonomías y el ser nacional. O bien describe a la chica de una forma poética.

   "¿Cuál es el problema con tú?- me preguntó en inglés-. ¿Qué eres tú pensando?"

El narrador traduce las conversaciones del ingés a un castellano lleno de calcos. En eso calcos, las palabras, las construcciones metafóricas y de significado, quedan al desnudo. La traducción literal al castellano, en vez de mantener el sentido del inglés en un "buen español", es una gran fuente de la que sale mucho material para parodiar un existencialismo que es no se sabe si muy profundo o muy banal. O grandes metáforas. O, simplemente, muchas burlas:

"También volvió  ahablarme de su cicatriz que había costado cincuenta libras: el precio de su pensión semanal, 'como una substacia de hecho".

    Teniendo en cuenta que el protagonista logra acercarse a la chica con frases recontra armadas ("recordé un modelo que siempre marchó bien con beatniks y con hippys y que pensé que podía funcionar con punks"), me inclinaría por la última opción.

   "Bien había visto yo que ellas habían consumido diez o quince libras, pero dejé que se borraran, eso simplificaba la narración". 

    El escritor narrador destapa el mecanismo literario por acá y por allá:
 
   "Pero ella ahora estaba allí, salía del texto y comenzaba a oir mi frase:
   - Nada, pensaba en este frío maldito que arruina cicatrices". 


    Y nos hace cargo de las decepciones del protagonista, le quita solemnidad o sorpresa al relato y le agrega, de nuevo, ese tono socarrón:

   "Segunda decepción del narrador: la cicatriz de la izquierda, a diferencia de las cositas de oro de su lado derecho, era falsa. La había fraguado un maquillador y mi muchachita se apenaba, pues había comenzado a deshacerse por la humedad y por el frío y ahora necesitaba un Service para recuperar su color y su consistencia original". 

    Uno podría empezar a hacer asociaciones entre Inglaterra, sus posturas pseudorebeldes, en el punk rock hecho por chicos que viven alimentados por un sistema colonialista (o neocolonialista o lo que sea) o quedarse con el argentino que sigue deslumbrado incluso después de que ve la farsa. O pensar en el nivel de cinismo y crítica que hace el libro o en la prpouesta estética. O pensar que Fogwill debe haber sido un tipo muy divertido. O, simplemente, disfrutar de una historia que dialoga constantemente con la verdad literaria, la mentira y los reursos de la escritura. O todo junto: tantas casualidades en el mismo libro no puede haber.
    Y, justamente, en la casa de la punk, hija de un inglés cualquiera devenido noble, mantenida y muy adinerada, viven varios punks de las colonias. Siempre drogados y a los que no les permite entrar a ciertas áreas de la casa:

   "Ellos argumentaban que era una 'zorra mezquina', creyendo que la veda obedecía a su deseo de impedir depredaciones en heladeras y alacenas, pero el motivo eran las quejas y los temores de los sirvientes de la casa, que en varias oportunidades habían topado contra semidesnudos punks que comían con las manos en un área de la casa que el personal consideraba suya desde hacía tres generaciones y en la que siempre debían reinar las leyes del Imperio". 
 
   Cualquier asociación con los estados libres asociados (entre los cuales están las Malvinas) queda a criterio de cada uno.
    También queda a criterio del lector cualquier relación entre esos punks mugrientos que le usurpaban el lugar a las clases chupamedias de la nobleza o la aristocracia y nuestra propia historia. La hermana de la chica punk, "naturista, marxista, que estudiaba biología, odiaba las drogas, despreciaba a los punks", tiene libros de Cortázar en inglés en la biblioteca. Y que quedan tan lindos...

       :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
SSSSSSSSSSSssssshhhhhhhhhhhhhhhhhhh no seguir leyendo si no se leyó el libro.

    Según Fogwill, "El relato venía sobrecargado de propósitos teóricos y abunda en guiños, anagramas, provocaciones al Estado policial de la época e insidias a escritores de moda. Como suele ocurrir, todo eso pasó inadvertido a los lectores y al jurado que le concedió el primer premio en el certamen más concurrido de 1980". 

 
   "Tercera decepción del lector: Yo jamás me acosté con una muchacha punk. Peor: yo jamás vi muchachas punk, ni estuve en Londres, ni me fueron franqueadas las puertas de residencias tan distinguidas. Puedo probarlo: desde marzo de 1976 no he vuelto a hacer el amor con otras personas. (Ella se fue, se fue a la quinta, nunca volvió, jamás volvió a llamarme. La franquean otros hombres, otros. Nos ha olvidado; creo que me ha olvidado"). 

 






martes, 3 de enero de 2017

Viy, Nicolái Gógol

La leyenda ucraniana

    El Viy vendría a ser el Rey de los gnomos, un enano con párpados que le llegan hasta el piso.
    Gógol parte de un personaje de leyendas folklóricas para narrar una historia con estructura de leyenda. La historia, como las leyendas (si, leyenda, leyenda, leyenda), dice mucho (literalmente) sobre las costumbres ucranianas. Sobre los jóvenes, las noches de joda, los juegos, los chismes.


El argumento

 Tres jóvenes estudiantes, religiosos, piden pasar la noche en la casa de una vieja. A uno de ellos se le presenta la vieja mientras duerme y se lo lleva cabalgando por el bosque. El muchacho logra debilitala con plegarias y le pega un terrible golpe en la cabeza en la cabeza y logra escapar al pueblo cercano. 
    En el pueblo, el ceturión va a encontrar a su hija muy golpeada y al borde de la muerte. Y ella le va a pedir que el joven (de nombre tal) vaya a rezarle durante las tres noches de velatorio. 

La bruja-vampiro

       La bruja del cuento, que chupa sangre como cualquier vampiro, tiene una carga sexual muy fuerte. Hilando fino, es bastante sugerente que esta mujer cabalgue sobre los hombres usándolo como si fueran caballos y que los deje totalmente agotados. Pero toda especulación se cnfirma en el primer momento en el que el joven al que va a buscar ve que lo mira con "intenciones sexuales". Los eufemismos son tdos posteriores. 
    Para los aldeanos, los primeros indicios de que la muerta había hecho un pacto diabólico no son los crímenes que se dice que cometió, sino el haber llevado al mejor hombre del pueblo a la perdición. La descripción del poder que tenía la "bruja" sobre él parece más un estado de enamoramiento que una ifluencia maligna. El cansancio y la debilidad, el resultado de haber estado en actividad durante toda la noche.  

    Qué tiene que ver el Viy en una historia que dice mucho sobre la visión que había de las mujeres (sólo el estereotipo de madre es positivo)... bueno, hay que leer la novela corta/ cuento largo. 





Andréi Tarkovski: El ícono y la pantalla, Capanna


"Esta aproximación es deliberadamente amateur y no pretende competir con la visión del crítico profesional. (...) Así como Hamlet o Don Quijote no pueden quedar en poder de los profesores de literatura, ni las catedrales en manos de las compañías de turismo, la comprensión de una obra como esta no puede recaer sólo en los críticos, sometidos a la dura tarea de ser cronistas de lo efímero y condenados a dar cuenta tanto de los manjares como del fast food, so pena de perder el empleo".

    Con esa sencillez presenta Capanna, filósofo, escritor de teoría literaria y admirador del cine de Tarkovski, un libro que abunda en anécdotas y datos sobre la vida del cineasta soviético con una prosa muy lograda, muy lograda, que sume al que lee en un trance similar al de las películas de las que trata.
    Es evidente la prolijidad con la que investigó y se documentó para poder escribir unas 300 páginas que no tienen ni una palabra de más.
    La escritura de Capanna hace recuerda la belleza de los textos teóricos de Bataille  de barthes. Todos textos que van más allá de una descripción o análisis. Son textos, es un texto estético en sí mismo.


 
     "Quizás recién ahora que el polvo del Muro ha acabado de posarse sobre la aridez posmoderna, podamos apreciar la magnitud  ética y estética de su obra. 'El artista jamás es libre' escribió alguna vez Tarkovski, quien intuía que el Mercado podía ser tan implacable como la ideología". 

    No me convencía reseñar un libro de reseñas, pero justo éste es mucho más que eso: es una reflexión sobre el arte y el artista, sobre la admiración por el autor, por la persona, sobre el papel de alguien que se escapa del autoritarismo soviético para encontrarse con el consumismo vacío de occidente. En los ochenta, entre un comunismo tirano y un pleno posmodernismo y tendencias new age, Tarkovski es anacrónico. Es un incomprendido, un hombre que intenta rescatar la fe del pueblo ruso, un director que no responde ni al cine de propaganda ni al comercial.
    El régimen soviético lo mira mal, lo deja filmar porque es un genio, pero le pide que saque alguna que otra partecita. En occidente le cortan hasta cuarenta minutas por película con fines comerciales.



    "Vivimos en una cultura donde es casi obligatorio ser transgresor, con la condición de transgredir sólo aquell que se recomienda y permite transgredir. Quien, como Tarkovski, se atreva a salirse de este canon, cargará con el sambenito de apocalíptico y se perderá en la abigarrada multitud de los charlatanes". 



    Lo que escribe Capanna no le cambia el sentido a nada ni cierra la obra de Tarkovski, sino que la explora, trata de buscar la voz del creador y no imponer su lectura. Y describe los "emblemas" que aparecen en las películas. 

    Tarkovski "Desconfiaba de la palabra 'símbolo' porque intuía que encerraba el germen de una esquematización que acabaría por cerrar una obra pensada como abierta".

    En el libro no se cierran las posibilidades de interpretación, sino que se leen los elementos desde los diarios y otros escritos del autor. Evita un análisis como los que critica hacia el final del libro: evita un análisis determinista, que hable más del que analiza que del objeto analizado, que busque encuadrar la obra de Tarkovski en un marco prefabricado, explicar todo desde la cultura rusa como si ningún artista pudiera escapar de sus signos, sus símbolos. 



    "Si el tiempo es la materia prima del cine, la tarea del director será la de esculpir el tiempo. Cada plano cinematgráfico recorta un trazo de realidad cargado de tiempo. El film debe respetar su tensión interna, orquestando las partes en una temporalidad de otro orden". 



    Capanna explica de una forma muy accesible los conceptos que manejaba Andréi Tarkovski, que hacía un cine con conceptos musicales. Además de todo lo dicho anteriormente, entonces, se puede agregar que es un libro accesible que hace más accesible el cine de este director, un cine que no estaba "mediado por el lenguaje".  
    Y esto, paradojicamente, es lo que una como espectadora no puede poner en palabras. Esa sensación constante e inexplicable que aparece desde que empieza hasta que termina cualquiera de sus películas.