miércoles, 21 de junio de 2017

Chicas muertas, Selva Almada- 2014


Este vino por recomendación de un amigo: según él, debería ser de lectura obligatoria en la secundaria.
    Es un libro de crónicas policiales, el resultado de una investigación de la escritora financiada por el Fondo Nacional de las Artes. Incluye la visión de la autora como espectadora, receptora de las noticias, la cobertura de los medios, la búsqueda de los investigadores y la repercusión de los rímenes en las comunidades y familias de las chicas.
    Como bien dice en la contratapa, las "chicas muertas" son tres, y, de alguna menera, llamaron la atención de Selva Almada desde muy joven. A partir de estas tres historias, que tienen en común que sucedieron en pueblitos de la Argentina, proponen un recorrido por la historia de este tipo de crímenes: desde el crimen pasional, aislado, hasta la carátula actual: el asesinato de una mujer por el sólo hecho de ser mujer.
    La novela, de lectura ágil y amena, con pasajes que van más allá de de lo informativo y se meten con un lenguaje poético en la medida justa y necesaria, presenta los entramados de poder de los pueblos chicos (infiernos grandes), donde los "hijos de" salen impunes; los rasgos en común de los feminicidas y lo que hoy parece obvio, pero que no lo era: la transformación del cuerpo femenino en objeto.
    Mezclado con las anécdotas locales y los hechos no ficcionales, está todo el folklore pueblerino: tarotistas, curanderos, monstruos que raptan gente, sátiros que acechan a las chicas... el escape del horror humano.



domingo, 14 de mayo de 2017

Reseñas pendientes



"You want weapons? We're in a library. Books are the best weapon in the world. This room's the greatest arsenal we could have: arm yourself" Dr Who

A veces, prefiero saltar al libro siguiente en vez de tomarme  el tiempo necesario para escribir la reseña. Ya me olvidé en qué cuento había tal cosa, cuál me hacía acordar a este otro que leí... Voy a ver si estos días equilibro un poco más esto de leer y reseñar. EL problema es que pasa el tiempo y hay libros que me quedan dando muchas vueltas y no me los olvido más. otros que me encantaron y les doy vueltas... pero todo se va perdiendo.
    Por ahora, unas pocas palabras etiquetadoras sobre los libros que leí más o menos durante estos últimos dos años (o un poco más, pero que no me quiero olvidar):
Ciberíada (lo mejor de las matemáticas en la ciencia ficción y los delirios intergalácticos), The Castle of Otranto (gigantes góticos con chicas que se desmayan), Boy (la biografía de Dahl y la vida hace cien años... buen combo), Lo bello y lo triste (artes visuales, paisajes japoneses, ancestros, amantes, dobles), El congreso de futurología (drogas y grodas y realidades construidas para satisfacer al ciudadano), El sonido de la montaña (Hiroshima, chau generación, más familias kawabatenses), El placer del texto (querido Rolandito), Relatos en la palma de la mano (resúmenes de novelas, mitos, fábulas, cosas hermosas), Ema, la cautiva (la cautiva más pulenta de las pampas salvajes), La estatua de sal (relatos de santurrones, ciencia ficción y fantasía), La revolución es un sueño eterno (dfghujilkmnbvc Castelli, el orador con cáncer de lengua y uno de los mejores libros, por qué no lo dan cuando se ve historia argentina en el secundario), Un asunto tenebroso ("primer" policial, súper ultra realista y conservador, divertido), Dracula's Guest (ble, más ble que Drácula, el libro que logró que lo superen las vrsiones cinematográficas), El extranjero (cómo hacer para que la sociedad te condene por no reaccionar como está socialmente aceptado... y ya es hora, lo leí hace mucho),
breakfast at tiffany's (libro arruinado por la versión con Hepburn... medio feminista, aunque después lo acusen a Capote de machista), Pubis angelical (tres tiempos, tres historias, tres mujeres, tres estereotipos de heroína, incluye una de ciencia ficción), M is for Magic (Gaiman y una antología más pareja que Precious Things), The Sense of an Ending (lindo libro... podría aprovechar y subir los ensayos para Inglesa IV), La invención de Morel (un lindo libro de ciencia ficción medio fantasiosa, con un algo de La isla del doctor Moreau), Invisible (all in all you're just another paul in the wall, please, don't auster us no more, pero uno bueno dentro de todo), Face (benjamin Zephaniah tiene poesías más lindas, pero es una novela divertida), Respiración artificial (descubrimiento y obnubilamiento con Piglia), El espejo africano (la historia de la esclavitud en el virreinato de la mano de un espejito), El rastro de la canela (historia de amor de los tiempos de la colonia,,, literalemnte), The End of Eternity (del Capo of the Univrse, Our Lord Asimov: el imperio temporal, la obra más citada de la ciencia ficción, llena de citas literarias), ?El alma de los parias la reseñé? (el escritor gitano y su autobiografía), El beso de la mujer araña (una historia de amor hermosa), , los cuentos siniestros de Kobo Abe? lo reseñé? genialgenialgenial, La literatura y el mal (qué divertido hacer una reseña sobre un libro de reseñas), Cuentos fatales (otro de Lugones, con muchas maldiciones egipcias, reencarnados y cosas raras), Y Boyhood?, DO androids?, The Ocean at the End of the Lane (uno de los más lindos de Gaiman, con ls tres brujas y todo... no lo reseñé? en serio?). La historia del ojo (cuando la semiótica se pone en bolas), La condesa sangrienta (texto biográfico escrito lindo por Pizarnik, dibujos geniales), no puede ser que jamás reseñé ni el doble ni Crimen y castigo. Ni el jugador... bueno, los tendré que releer porq pasó mucho tiempo, Caín (la historia bíblica alternativa, no es sorpresa, ya había con el Evangelio según jesucristo este Saramago).
   También necesito escribir cosas sobre Los hermanos Karamázov y Guerra y paz. Muchas cosas diferentes xq tienen infinitos temas y ejes de análisis.


El mármol, César Aira


"Cuando me bajé los pantalones, incliné la cabeza y miré mis piernas, los genitales, , los muslos, un conjunto tridimensional, sólido, algo levantado por presión de la superficie sobre la cual estaba sentado."

El protagonista, un argentino que tuvo que pedir la jubilación anticipada y al que lo mantiene la mujer ("la imprevisión, la situación calamitosa de las cajas de retiro"), no se acuerda por qué se miraba, qué hacía sentado sobre ese mármol con forma de lápida ni por qué se sentía aliviado al comprobar que sus genitales seguían ahí... y empieza a reconstruir la historia.

"No debería haber sido tan difícil; en un país civilizado esas cosas no pasaban: si el monto de la compra hubiera sido, como puse por ejemplo hipótetico, de treinta y seis con cuarenta, el vuelto sobre los cuarenta pesos habría sido de tres con sesenta."

    La historia salta de hipótesis en hipótesis: el personaje no puede rescatar la historia con total seguridad ni tampoco había logrado entender todas sus conversaciones con los chinos.
    Todo se va poniendo cada vez más delirante, muy delirante: en vez de darle el vuelto, le hacen elegir entre varias baratijas hasta llegar a la cantidad exacta: unas pilas, un ojo de goma con un láser rojo, un anillo de plástico, una hebilla dorada, una cámara de juguete, una tabla de proteínas, una lupa... y, finalmente, los globulitos de mármol que sólo se encuentran en los súper chinos... y el personaje sin nombre que no para de caer en los lugares comunes del argentino de los noventa y sus nociones sobre la civilización.

"Habían empezado a difundirse teorías al respecto, pero eran, precisamente, teorías y nada más. Mitos urbanos. Cualquiera puede inventarle una función a un objeto imprevisto, con un poco de imaginación."

    Y pareciera que es sobre lo que se trata la novela: de inventar funcionar, generar hipótesis e historias.

"Una, más ingeniosa (quizás demasiado), proponía que su utilidad era la producción de efervecencia, pero en sólidos, no en líquidos, se disolvían en él y lo volvían efervecente. 
  Su cualidad última se asentaba, más en su insuperable extravagancia, en el hecho de que no era comprobable: ¿quién podía introducir un sólido en otro sólido?"

    Él no sabe que cada una le va a servir para cumplir los pasos de una misión que emprende junto al chinito adolescente que está siempre vigilando las cajas. Los dos personajes no se entienden, pero, gracias a las suposiciones del argentino, que se ven extraña y ridículamente confirmadas, terminan intercambiando un sapo de piedra que late por otro supermercado chino manejado por extraños seres, también chinos, perfectamente intercambiables por estos.

"Me puse automáticamente de parte del pobre contra el rico, sin pararme a pensar que yo, con mis medias de cashmere y mi sobretodo Packard, estaba más del lado del segundo que del primero. Y este nuevo Jonathan, completando su transformación clasista, no escupía ni fumaba"

   Ya se ve la intención paródica y llena de teorías conspirativas de la novelita de Aira: los chinos que, ante los ojos de un occidental que se cree muy liberal, son todos iguales; los orígenes míticos de las cosas que los cajeros convierten en moneda de cambio (los globulitos); el origen desconocido de los chinos que vienen a trabajar a la Argentina, los problemas de comunicación entre los argentinos que piensan que no hablar castellano es una salvajada y los chinos que se mantienen firmes en no aprender el castellano porque, según parece, están siempre de paso. Y cuando se van los chinos de un mercado vienen otros... indistinguibles de los primeros.

"Me alarmé por mí, por ese euroentrismo del que no me creía portador (...) Hasta por su fragilidad desaliñada, por su pobreza y su vulgaridad, yo había sentido simpatía, lo había sentido cercano a mí. Es decir que había logrado individualizarlo. ¡Y resultaba que seguía siendo para mí 'un chino' nada más, un chino más!"   

   Y la parte de la spoileada: 

    Sin que quede muy claro el por qué, el protagonista se lleva al chinito a la casa, quien le descubre un código secreto haciendo záping con el control remoto, gracias a las pilas. Gracias a este código, descubren la vida latente en la piedra del sapo de jardín, que puede prender a apagar la luz del ojo de goma cuando se lo insertan en la cuenca ocular.
    El siguiente paso va a ser el otro mercado, por la Bonorino, que tenía "un aire muerto, o en todo caso artificial. Podía deberse a la luz que ya he mencionado: una luz estancada, y que se veía demasiado blanca, demasiado transparente para envolver adecuadamente a los objetos. O bien podía ser efecto de la limpieza, que era inmaculada; me pareció una exageración; el piso brillaba, en las estanterías no había una mota de polovo, las latas de arvejas parecían haber sido frotadas una por una. O los dueños eran fanáticos de la higiene, o por ahí no había pasado nadie en siglos". Y es que: "¡El supermercado estaba sobre el vacío! Un enorme pozo se abría directamente sore el borde de esa ausente pared trasera.".... y es que el supermercado está construído sobre las mismas canteras de donde salen los globulitos de mármol... o premármol, que es el estado anterior al mármol y que puede encerrar los misterios del tiempo:

 "'pre-mármol'. Es decir, su estructura atómica era exactamente la del mármol, pero un instante antes de que esta se configurara en su forma definitiva. (...) su descubrimiento causó sensación en ciertos círculos científicos -círculos restringidos, es cierto, y no muy bien vistos por la comunidad científica en general, ya que confinaban con el fantaseo y la charlatanería.- Se creyó que su estudio podía dar la clave del tiempo, o al menos de la preexistencia del tiempo."

    Ahí, van a cambiar el sapo por el supermercado después de un papeleo que van a cerrar abrochándolo con la hebilla y después de que Jonathan completara los formularios son la ayuda de la clave, que estaba en las proteínas. El sapo no es cualquier pieza ornamental, sino que está hecha de postmármol (según las suposiciones del personaje), material que les va a servir a los seres, los viajeros intergalácticos, para volver a su galaxia. La lupa, la lupa lo que termina abriendo es una caja de Pandora, una suesión de imágenes que abren una especie de puerta dimensional, una grieta en el espacio tiempo que sólo puede ser sellada con el gel fotosensible de la camarita.

   Así, los extratrerrestres (a todo esto, son chinos porque para los occidentales, que no distinguen a uno del otro, pasarían desapercibidos), seres que quemaron, como Cortés las naves porque este mundo sería una reproducción exacta del otro, vuelven, finalmente, a su lugar de origen. El protagonista se queda con la fantasía del después que venía elucubrando, donde el chinito aría casi todo mientras el argentino "sería una figura más bien simbólica, aunque no desprovista de utilidad: la presencia de un señor madura, burgués respetable, daría el toque necesario de seriedad y confianza". 

 "Los problemas de comunicación que había entre nosotros se allanarían con el tiempo: yo aprendería a entender su dialecto mezclado, él lo purificaría gracias a su contacto cotidiano conmigo". 




   
 

martes, 2 de mayo de 2017

Todos quieren ser robots, Fiódor Svarovski (2007)

TВсе хотят быть роботами  es un libro de poemas de y sobre robots con problemas existenciales. Con problemas de indentidad, desarraigados. Es que los robots siguen presentando la misma duda: ¿dónde termina lo humano y empieza lo artificial? ¿Qué es la consciencia?


"...sólo los robots saben amar
no les entra en la cabeza la idea de traición
¿qué puede ser más fuerte que el apego del material inorgánico
desapasionado, insobornable, de ese ensamble
de moléculas inorgánicas?
¿qué más penetrante que el electrón?"

(...)

y en eso, cierto niño
hijo de amigos
se quebró el brazo
se partió el codo
el médico dijo: esto por supuesto
no se puede curar

le pusieron uno metálico

él 
no podría estar más saludable:
ningún clon en la familia
medio tártaro, medio hebreo

y anda orgulloso
alardea:
ahora soy como un cíborg."

(fragmento de Todos quieren ser robots, primer poema)

    Los robots, claro está, responden al modelo de Asímov, en el que los cerebros positrónicos se mimetizan con la consciencia humana y las leyes de la robótica (y las matemáticas, el álgebra) los convierten en seres ideales, que respetan más los valores que los humanos mismos... porque no entran (salvo por accidente o error de cálculo) en contradicciones.

"4.
sos un robot
solo en el desierto
después del ataque 124
con tus depósitos de ácido
del todo secos

5.
... sabés
que los robots no tienen ángeles
nadie se preocupa
ni vuela
ni nos cubre
con alas invisibles
en el camino

por eso en tiempos difíciles nos manejamos sin rodeos
y yo te pido 
ácido y agua 

pero
lo principal
estoy sufriendo

creo que muriendo
pero como persona no viva
por completo
no iré al paraíso."

(fragmento de Combate cerca de Madabalján)

"1.
Los robots de guerra japoneses
atacan Pekín

mataron a todos los chinos
pero por una falla en el programa
no tocan a los niños
quienes 
quedan entre las ruinas
(...)
5.
tras el termotanque, en la vieja casa
se escondía un replicante
un robot parecido a un hombre
se está muriendo
tiene un infarto
(...)
6.
Aíko teme 
es un robot
que le disparaba a la gente

pero él está acostadito y mira
y no parece un enemigo
un asesino
o un malvado

a fin de cuentas
-piensa Aíko-
igual estoy sola".

(fragmento de Mongolia, la historia de un replicante que se va con Aíko a Mongolia creyendo que es la tierra prometida y se los terminan comiendo los caníbales)

    La traducción, a cargo de López Arriazú, es impecable.

Beloved, Toni Morrison (1987)

Este me lo prestaron. Lo leí. Hace meses. Es de los que tengo que leer y reseñar rápido porque no va a haber relectura ni posibilidades de anotar algo más adelante.
   Por suerte, hace dos semanas que me desencuentro con la dueña (va a ser un intercambio de rehenes, ella tiene un Denevi). Pasado mañana, supuestamente, lo devuelvo para siempre.
 
   Así que ahí va.
   El libro va para el panteón directamente.


Sixty Million 
and more. 

Esas primeras cuatro palabras, así en bastardilla, son el epígrafe.
    Arranca con un epígrafe que dice mucho con poco. "Y más aun". No hay cifras exactas sobre la cantidad de vidas con las que arrasó el mercado de esclavos del Atlántico. No hay cifras porque los esclavos no tenían ni nombre ni nada. Capaz sea, también, porque la esclavitud arrasó con la vida de los afroamericanos que nacieron de un vientre liberado. No sé.
    Lo que queda clarísimo es que se trató de otro de los grandes genocidios de la historia. Uno del que se habla, pero todavía con ciertos reparos. Sobre todo cuando se trata de las generaciones siguientes.
    No sólo se ofendieron los blancos, se ofendieron los judíos porque sintieron una competencia. Y no es competencia, el asunto judío terminó con los juicios de Nürember. La esclavitud, que sigue teniendo efectos en la sociedad de hoy, nunca se juzgó como corresponde ni se compensó de manera alguna a las víctimas en ningún país.
 
    No me la pasé leyendo novelas y cuentos sobre la esclavitud. Leí varios pero no soy ninguna experta. Así y todo, me animaría a decir que la primera diferencia importante que tiene esta novela es que habla no de la esclavitud como algo horrible que se termina con la libertad (que suele ser la historia con final de cielos crepusculares), sino de la esclavitud como algo que perdura, que deja marcas. Que deja consecuencias de por vida en la psiquis. Son las historias de varios personajes que quedaron destrozados.
    Como en The Bluest Eye, los sucesos se leen entre líneas. Por momentos sí aparecen descripciones bastante crudas, pero después de haber girado alrededor de los sucesos solapados a lo largo de varios párrafos desparramados por todo el libro. El horror que se sospecha sólo se confirma.
    Esa descripción, que por momentos sugiere una mirada inocente, no tan consciente de lo que pasa (y que tiene más de una letura, para que uno se pregunta si realmente dice eso o el sentido es el otro), hace que la resolución sea más difícil todavía de tragar.
    Lo ambiguo, lo oculto siempre es más siniestro.

Los personajes

"All I knew was I had to get my milk to my baby girl.Nobody was going to nurse her like me. Nobody was going to get it to her fast enough, or take it away when she had enough and didn't know it. Nobody knew that she couldn't pass her air if you held her up on your shoulder, only if she was lying on my knees. Nobody knew that but me and nobody had her milk but me" 

    Sethe es una esclava embarazada que se escapa de la casa de los Garner a la casa de la suegra después de una golpiza y situación de abuso por parte del que maneja a los escavos, apodado Mr Schoolteacher (el profesor).

"After I left you, those boys came in there and took my milk."  

    A Baby Suggs la había liberado el hijo, Halle, que se queda sometido por el resto de su vida (con cuentas muy poco claras). Halle y Sethe tienen hijos, dos varones y una mujer, y otra en camino. EL plan era verse en lo de Baby, pero Halle nunca se reúne con ella. En la historia, la posibilidad del abandono aparece como la opción más deseable. Unos años después, cuando Baby Suggs y la hija mayor de Sethe ya murieron, la hija menor (Denver, que se llama como la chica pelirroja que la ayuda en el parto en medio del bosque) había nacido y crecido y los otros dos se habían escapado de una casa embrujada, llega a lo de Sethe uno de los esclavos con los que vivía en la hacienda, Paul D.

"Them boys found out I told on them. Schoolteacher made one open up my back, and when it closed it made a tree. It grows there still".
    
El buen amo 

"There had been six of them who belonged to the farm, Sethe the only female. Mrs Garner, crying like a baby, had sold his brother to pay off the debts that surfaced the minute she was widowed. Then schoolteacher arrived to put things in order. But what he did broke three more Sweet Home men and punched the glittering iron out of Shete's eyes, leaving two open wells that did not reflect firelight".

   Los Sweet Home men son los esclavos de unos dueños que no parecen tan malos a los ojos de Sethe, pero que Paul D destroza cuando habla sobre la posesión de otro ser humano, de los costos imposibles para lograr liberarse, de las deudas que contraen los que lo logran (la esclavitud hasta la muerte a cambio de la libertad de algún familar) y de los castigos que en muchos otros libros o películas parecen cositas sin importancia.

"It wasn't sweet and it sure wasn't home", dice Paul D. 

    De hecho, parece que de los efectos del slave iron bit, una especie de mordaza de hierro con una bola que se ponía adentro de la boca acompañada por un collar de pinches que impedía que los esclavos se durmieran (si lo hacían, se ahorcaban) recién los narra Morrison en este libro. Y fue más escandaloso para la sociedad estadounidense que se dijera que ese método era una forma de tortura que la tortura que representaba en sí.


    Bueno, el buen amo no existe. El esclavista es un esclavista.
    Parece que esto también ofendió más a la gente que la esclavitud.

Los nombres

Sixo, uno de los Sweet Home men, se rebela cuando escucha que los esclavos están al nivel de los animales. "definitions belong to the definers- not to the defined" escucha de Schoolteacher después del látigo.

    En Beloved, hay exesclavos que mantienen su nombre y otros que se redefinen, que desafían al Schoolteacher y a todas las normas que pueda haber sobre los nombres posibles. El nombre, parte fundamental de la identidad, es un arma, posee cierto poder en la novela de Morrison.
    Así, Jenny Whitlow se convierte en Baby Suggs. Suggs era el apellido de su esposo (de sus hijos sólo le quedó Halle, todos los demás resultaron muertos o vendidos a otra estancia... bueno, a Halle también lo matan). "Baby" le decía su esposo. El otro nombre, Jenny, era el nombre son el que se dirigían a ella los amos. Un nombre que venía en la etiqueta cuando la compraron y que ella desconocía hasta el momento de su liberación, cuando la señora Garner le pregunta cómo se llama.

"What you call yourself?"- "I don't call myself nothing."

   También está la cuestión folklórica sobre los nombres y el poder que se tiene sobre un ser cuando se lo puede nombrar (como en un exorcismo). Beloved es el epitafio de la hija de Sethe, las únicas siete letras que le graban gratis en la lápida. Cuando se levanta, cuando aparece, Beloved se nombra a sí misma, quizás porque es el nombre de la tumba. Y lo usa como un conjuro para dominar a tdos, incluyendo a Paul D que siempre la ve como a bicho de mal agüero. 
    
    "Call me my name."

El segundo epígrafe, ya que estamos...

I will call them my people, 
Which were not my people; 
And her beloved, 
which was not beloved." 
(de Romanos, traducción del Rey Jaime)

Spoiler

Botoneada

spoiler

Adelantos

spoiler

Te cago no el final, así como el core de la historia


nanananaananannanana


Infanticidio

"She was crawling already when I got here. One week, less, and the baby who was sitting up and turning over when I put her on the wagon was crawling already."

    Lo que se sugiere en toda la novela, a lo que se le da vueltas hasta la mitad, cuando se pone en palabras, es el infanticio. El fantasma que atormenta la casa de Sethe es el de la hija, Beloved. Que no tiene más nombre que el que le pudo poner en la tumba. Y que tuvo una muerte violenta.

"I couldn't let all that got back to where it was, and I couldn't let her nor any of em live under schoolteacher."

    Beloved vuelve llena de cosas del río, insectos, caracoles. No puede hablar. Y va absorbiendo la vida de la casa una vez que se corporiza. Actúa como un lactante y tiene todo el aspecto de una criatura sacada de leyendas.

"By the time she faced him, looked him dead in the eye, she had something in her arms that stopped him in his tracks. He took a backward step with each jump of the baby heart until finally the were none. 

    Para Paul D, que para ese momento ya había caído la influencia de Beloved (básicamente, se acuesta con la fantasma o zombie menor de edad), esta revelación (se lo cuenta un chusma del trabajo... Stamp Paid) basta para que se aleje de Sethe. No porque la quiere a Beloved, sino porque considera monstruoso el asesinato de la hija.
    Recién al final de la historia Sethe va a quedar redimida (y exorcisada) cuando la comunidad la vuelve a aceptar.

'I stopped him,' she said, staring at the place where the fence used to be. 'I took and pu my babies where they'd be safe.'"

    Porque Sethe no sólo prefiere, en un momento de locura cuando ve a Schoolteacher, matar a sus hijos antes que dejar que los esclavicen, sino que sostiene que era lo que tenía que hacer durante toda la novela, fue el sarificio que salvó al resto de los chicos.
    De una forma fría, es cierto: el espanto que genera la escena evita que se la lleven de vuelta a la hacienda. Y la dejan en paz.

Me faltan los otros dos libros de la trilogía de Morrison: Paradise y Jazz. Y varios más.










 
 

domingo, 23 de abril de 2017

Los cuerpos del verano, Martín Felipe Castagnet

    
Este me lo recomendaron hace como tres años, pero siempre compraba otros primero y, el día que me decidí, estaba agotado. Volvieron a reeditarlo el año pasado y me empecé a colgar de nuevo. El miedo a que se volviera a agotar, sumado a mi compra reciente del kindle (gracias al que reduje los gastos mensuales en libros), me apuró un poquito y lo compré ayer. 
    Lo leí hoy.

     "Es bueno tener otra vez cuerpo, aunque sea este cuerpo gordo de mujer que nadie más quiere, y salir a caminar por la vereda para sentir la rugosidad del mundo. El calor me satura la piel. Los ojos se entrecierran: hace poco ninguna luz era demasiada para mí. También me gusta toser hasta quedar ronco, regresar al cuerpo y oler la ropa usada" empieza el libro. 

    Ramiro, Rama, se murió hace cien años y fue de los primeros en entrar en estado de flotación, una especie de existencia suspendida en Internet. Hasta que su familia pudo conseguir ese cuerpo de mujer que se describe en el primer párrafo, uno de los más baratos, les hablaba por chat. Ahora, va por ahí con una batería (porque es un cuerpo medio defectuoso) a cuestas, lo que le reduce la movilidad y la fuerza. 
    Es verano, las texturas que describe Castagnet tienen mucho cuerpo, y el cuerpo es el tema alrededor del cual gira la historia. 
    Los personajes transpiran, la carne y la grasa en movimiento se describen con minuciosidad mientras Rama se pone literalmente en la piel de una mujer mayor y, luego de un hombre atlético, narrando de una forma que no es obvia las vivencias que acompañan a cada cuerpo. 

"La mayoría de los muertos prefiere cambiar de cuerpo. 
    La primera minoría se preserva en Internet. 
    La segunda minoría conserva el cuerpo original, como un mendigo aferrado a sus harapos; se los considera enfermos.
    Únicamente unos pocos viejos se niegan al procedimiento, mi hijo Teo incluido; ni siquiera llegan a ser una estadística".

    La percepción de la muerte en esta sociedad es otra y la vida perdió el sentido que tenía. Hay gente que prefiere morir para "quemarse" en un cuerpo nuevo: para cambiar de etnia, de género... lo que sea. Las posibilidades de cada persona para adquirir un cuerpo nuevo define su status social y en lo más bajo de todo están los panchamas, que tienen el mismo nombre que los de la casta más baja de la India y  un lugar similar en la sociedad. Ellos viven en los cementerios que, ya inservibles, se convirtieron en villas de emergencia.
    Para saber quién es quién en ese mundo futuro de cuerpos intercambiables, existe el registro koseki, otro nombre tomado de una cultura milenaria: es el registro más antiguo del mundo, es japonés.    
    Pero a Rama el que no lo puede reconocer es su propio hijo, que tiene una enfermedad neurodegenerativa. Para ese hijo, Teo, la muerte va a ser definitiva. En esta realidad, los padres pueden velar a los hijos más frecuentemente que en la actual. Para Rama, que es un muerto anterior al koseki y viene de otra forma de ver el mundo, es el horror. 
    Y así se convierte en un museo ambulante, un empleado que puede dar testimonio y colaborar con el antropólogo Moisés, el que va a escribir sobre la historia y las constumbres anteriores a ese mundo sin muerte. 

    "La navidad se sigue festejando, pero ahora representa el nuevo ciclo cotidiano: como estamos en flotación, nos queman y luego entramos en flotación de nuevo. Para los más conservadores, en cambio, Jesús representa la liberación del espíritu sobre la prisión de la máquina". 

    Al cambiar la concepción de la muerte, las creencias se transforman. El portavoz del nuevo mito es arqueólogo, un científico. 

    "Los chicos se estiran incómodos los cuellos de las remeras. No entienden muy bien quién es abuelo, quién tío, quién bisabuelo; las viejas etiquetas les deben parecer espesas e imprecisas. Son la última generación; en adelante no habrá generaciones sino multiplicaciones, hacia arriba y hacia abajo, hacia una nueva estructura lateral". 

   Mientras Azafrán, la hija del siguiente matrimonio de la viuda de Ramiro (que es una de las que optaron por la muerte natural), busca reconstruir el árbol genealógico, este se desvanece como tal. Ella misma podría llegar a ser la mamá del futuro hijo de Rama. No, no es algo que suceda en la historia. Es para ilustrar lo de la lateralidad. 
    Un mundo en el que los muertos siguen entre los vivos es un mundo muerto por más vueltas que le den al asunto. El ambiente de la novela es gótico, los fantasmas no dejan de interactuar con los vivos, los cuerpos de los muertos son habitados por los que salen de la flotación y nadie va a estar con su pareja sólamente hasta que la muerte los separe. 
    
    Es la primera novela del autor, publicada hace cuatro años. Es impecable.

lunes, 20 de marzo de 2017

The Knight in Rusty Armor, Robert Fisher


La historia es divertida, tiene buenos chistes, juegos de palabras... pero se nota cierta cosa que me hizo pensar que estaba leyendo un libro de autoayuda con una bajada de línea bastante obvia: desde el principio se sabe a dónde apunta el "trip" (el inner journey) que lleva adelante el caballero y cuál es el significado de cada paso que da. En ese sentido, no es peor que El principito, que está lleno de obviedades cursis. No le deja lugar a ninguna interpretación personal más allá del estar o no de acuerdo con las ideas que propone. Tampoco fue lo que esperaba porque me lo habían recomendado como una especie de Aventuras del barón Munchausen (y nada que ver). 
    Ahora, dejando de lado mi cosa mañosa, es un libro que está bien escrito y organizado. Y pienso que no me gustpo más porque no soy muy amiga de este género. Disfruto más cuando la literatura tiene grises y deja espacios para que uno los llene. 

La historia 

Es sobre un caballero que se la pasa de cruzada en cruzada y descuida a su familia (esposa e hijo). Como nunca se saca la armadura, el hijo ya no le conoce ni la cara. Un día, la esposa le da un últimátum, algo así como "o te sacás la armadura o volá de acá", y, cuando él trata de sacársela, no puede ni levantar el visor. 

    Entonces, después de que un bufón le recomienda buscar a Merlín, emprende un viaje de autoconocimiento por el Path of Truth (el sendero de la verdad) en el que tiene que ir superando postas: el castillo del Silencio, el de la Sabiduría y el del Cariño. Así, va encontrándose consigo mismo, se deshace del miedo a la soledad, enfrenta al dragón de los miedos, se deja caer en el abismo de lo desconocido y blablablablabla. Las lágrimas que va derramando le oxidan, de a poco, la armadura, y, finalizado el viaje, es libre y es él mismo y se acepta como es. 

    ¿El concepto de verdad en el sendero de la verdad? que la verdad acompaña a lo bello y si uno es verdadero es más bello, que la sabiduría verdadera se desprende de una verdad única... muy platónico. Y se desprenden, acá y allá, referencias a los siete pecados capitales: la vanidad y la armadura (la máscara), que brilla como el sol; la soberbia del caballero que piensa que es más que los animales (al final, se hace vegetariano para no comerse a sus amigos); la avaricia, ya que siempre pelea para tener más castillos y tierras... 

    En fin, hay una línea delgada entre la literatura infantil con moralejas y este libro que parece de autoayuda. Lo bueno de este libro es que está bien llevado.