domingo, 28 de febrero de 2016

Galileo Galilei, Bertold Brecht


El tema principal de la obra no es Galileo, sino la ciencia. No una ciencia elitista, sino popular, humanista, una ciencia separada del poder y que sirva para mejorar la vida de las personas.

Desde que sus observaciones le indican que la Tierra no es el centro del universo, Galileo quiere acercar el nuevo esquema a todos lo hombres. Y acá aparece el gran choque con su época: la observación objetiva de los atros en el cielo va a competir con lo irracional de la defensa a ciegas de las santas Escrituras. Es literal lo de la defensa a ciegas de una sociedad jeráquica, verticalista y el paradigma que la sostiene. La depresión que provoca la pérdida de protagonimo del ser humano, que la Tierra se haya corrido del centro, que Dios ya no esté en el cielo (sino, quizás, en los hombres) va a ser, en realidad, el síntoma que genere el fin del sostén paradigmático de la sociedad estratificada.
El astrónomo plantea, según las palabras que le adjudica Brecht, la importancia de una ciencia para la humanidad y no para unos pocos ni para conservar el poder en las manos de siempre ni para suplantar a la religión como elemento de dominación. Galileo escribe en "el idioma del pueblo" en vez de en latín para llevar la ciencia a la gente, es un divulgador científico cuando no existía la divulgación científica.
La obra de teatro misma es una obra de divulgación donde se montan clase de física, de astronomía, del método científico para lectores.



Brecht terminó de cerrar este libro (porque se  pasó años modificándolo) después de Hiroshima y Nagasaki, justamente, después de que el conocimiento científico mostrara, supuestamente, su peor cara.
La pregunta sería si es ese conocimiento en sí mismo (la energía nuclear) o su uso lo que hay que condenar. Y el autor lo deja claro: la ciencia y la razón, en manos del pueblo, liberan al individuo, desarman, deconstruyen  las relaciones de dominación, que están naturalizadas. En manos del poder de turno son una herramienta más para subyugar a las mayorías, para ganar guerras, para sostener un sistema, para construir métodos más eficaces para masacrar al pueblo enemigo.
Pocas coas le vienen mejor al poder de turno que alejarlo del conocimiento, de la posibilidad de acceder a la verdad. No una verdad inmutable y sotenida por la fe, sino una verdad endeble, que se puede cuestionar ilimitadamente, destruir y construir. Una forma de construir el conocimiento independientemente de las conveniencias.

Galileo renuncia a su heroísmo y se retracta. Y casi casi se siente una basura por haberlo hecho. Pero lo que él descubrió no está sólo en sus manos y en las del arzobipado para quien trabaja (les sirve lo que él decubre, no así que se ande ventilando por ahí). Lo que enunció para las mayorías ya está cambiando el entorno y arrancando una crisis, ya tuvo repercusiones. El conocimiento se atrasa (hasta Decartes renuncia a sus estudios), pero no se detiene.




El texto de la edición de Losada es para una puesta en escena del Teatro San Martín, en Argentina, y los diálogos están muy cuidados, la lectura es fluida y no sueña extraña como pasa con las traducciones de algunas obras de teatro. Es bien natural y cercana.

jueves, 25 de febrero de 2016

País de nieve, Yasunari Kawabata

El clima del libro no es un clima de depresión ni de tristeza, sino de desidia o estatismo. De poca vitalidad.
Y el resultado es hermoso.
La información aparece por accidente con un tono lacónico y a cuentagotas.
Shimamura, un hombre que vive de una herencia importante sin mayores preocupaciones, va a pasar el invierno a una región montañosa que queda aislada del resto del mundo por la nieve. El viene de la ciudad y de una familia de la que no se sabe demasiado.
En el País de nieve está Komako, una joven que él había conocido anteriormente y ahora es geisha. S logra  sacarles lo tangible a los encuentros que tiene con ella. En ese lugar vive en medio de imágene fantasmagóricas. Realidad y ensueño tienen el mismo valor y las mujeres se mezclan con la fuerte presencia de la la naturaleza. Le llegan en imágenes fragmentadas, ventanas, reflejos. Las estudia como alguien que no entendiera de relaciones humanas.
Shimamura es el espectador de lo que le pasa a él mismo y de los cambios que experimentan los demás mientras él permanece inmmutable. Un ejemplo perfecto del personaje simple, que no evoluciona. Y que uno quiere sopapear en varias ocasiones por la falta de reacción.
Todo el movimiento que le falta a él lo tiene Komako, que va de la tristeza a la alegría o hasta la ansiedad extrema (seguro ella también lo quiere sopapear). Va desde la adolescencia hasta la adultez. Komako desaparece, vuelve, va a visitarlo a toda hora, le pide que la acompañe, expresa y nota lo que le pasa a él. A S ni le molesta ni le encanta. Sabe que está de paso y, como se dijo: no reacciona.

Hay tres tiempos en la narración: el viaje durante el invierno, con ese invierno que permite construir una barrera entre consciencia e inconsciencia. El viaje anterior, cuando había conocido a Komako, quien todavía no traajaa oficialmente de dama de compañía. El viaje durante el otoño, momento en el que el deshielo parece amenazar los límites del país de nieve.


Y también está Yoko. Porque tenía que estar la amenaza de que el mundo onírico cruce hacia la realidad.

Mucho invierno, montañas, la naturaleza como resguardo del que no quiere o no puede generar vínculos, el otoño y las polillas que zumban como una mosca en la oreja en otoño, que se escurren por las rendijas.

Y, seguramente, debe haber mucho más que se le escapa al lector occidental, pero que se percibe, aunque apenas, desde lejos.






lunes, 15 de febrero de 2016

Querido hijo: estás despedido, Jordi Sierra i Fabra


Llegué a la escuela en la que trabajo sólo para cumplir horario (tengo todas las actividades y la planificación hechas). La profesora de 4to grado me muestra un libro de Jordi Sierra i Fabra, autor del que leí dos libros muy buenos. El título, Querido hijo: estás despedido, me llamó la atención más que el autor.
Se lo pedí para aprovechar que estaba ahí (el libro, llegado el caso, tenía uno que estoy leyendo conmigo)
La cuestión es que lo leí a la mañana y todavía no decidí qué opino. Así que...

El escritor, como ya sabía, es muy bueno. La historia es dinámica y tiene algunas sorpresas en el medio. El final es inesperado porque, una vez que la madre despide a su propio hijo (sí, y lo deja en la calle y le dice que va a tener que trabajar y buscarse un lugar donde dormir) uno ya espera cualquier cosa.

La historia tiene algo de comedia pero es más acertado decir que pertenece al género del terror psicológico. El chico vive con una incertidumbre bárbara, no sabe si lo despiden en serio o en chiste. De leerse literalmente, es, a mi parecer, muy cruel. Se avasallan varios derechos del niño: el derecho a la identidad (la mamá le sugiere ir a un orfanato porque ellos ya se desligaron de su responsabilidad como padres), el derecho a una vivienda (en principio, Miguel, que así se llama el nene, queda en la calle), el derecho a una alimentación sana (ni siquiera le arman una vianda y el chico pasa hambre, aunque no sea mucho tiempo el que pasa afuera).

Es literatura, hay cosas exageradas, el humor negro se permite y lo que puede resultar de mal gusto debería ser motivo de análisis, no de censura. Y la novelita juega con el absurdo. y blablablablabla. Pero, en un mundo en el que se sigue abandonando a los hijos (en algún umbral o dentro de sus casas) resulta, mínimamente, de mal gusto. Y se tiene que leer de manera crítica. Puede normalizar, naturalizar ese maltrato... aunque, claro, si esa ya es la forma de accionar del adulto.

Porque el tema es que los papás de Miguel fracasaron como padres. Igual que dos policías que le dicen a Miguel "Algo habrás hecho" y que, a su vez, tienen un par de hijos despedidos. Acá, el padre decide permanecer neutral para no discutir con la madre; la madre se desliga por completo de sus responsabildades y hasta se muestra más feliz, le hace saber al chico que ahora va a ser libre y va a poder ir al gimnasio y al cine. Los roles son tan claros que parecen un insulto.


En varias partes, se da a entender que todo podría ser una gran confabulación para que aprenda la lección. Y, sinceramente, si el "despido" es cierto (dentro del pacto ficcional), los padres son los primeros que no asumieron su papel. Si es una puesta en escena, son bastante retorcidos.

Entonces, ¿es un cuento irónico? ¿gracioso? por partes. ¿Es tan transparente? ¿Habrá alguna vuelta que no esté a la vista y que, en una de esas, se pueda entender leyendo algún comentario del autor?


No tengo ni la más pálida idea.


domingo, 14 de febrero de 2016

The God of Small Things, Arundhati Roy

"The God of Loss
The God of Small Things. 
He left no footprints in the sand, no ripples in water, no image in mirrors."


El libro es un monólogo que se mueve de manera circular. Va del presente al pasado (y vuelve), de la India a Inglaterra o Estados Unidos (y vuelve). Se trata, dicho rápido y pronto (o "rápido y mal"), de lo que viven los integrantes una familia de la India en una época de transición mientras se van desplegando los detalles culturales. Todos cruzan algún límite. Por la vigencia de laa creencias milenarias, lo que hay más allá de ciertos umbrales es más peligroso que lo que hay mas allá de otros, sobre todo cuando entra juego el status social. Otras tradiciones parecen ser descartables. Algunos personajes parecen tener vía libre para transigir.
Las frases también van y vienen, se repiten, y la lectura del libro se vuelve musical, ritual. Se construye una red de significados que se refuerzan por medio de la repetición. El lector no puede pasar por alto lo que resulta incómodo.
Y la lectura va y viene sobre los mismos hechos. Una y otra vez se vuelve al mismo punto, se deslizan distintas versiones, relecturas, se deja en evidencia la construcción social del lenguaje y de cada personaje. La mayor parte de las veces, no es la acción la que cambia, sino lo significativo, el campo semántico. Cada vez que se pasa por un punto en el tiempo, en el círculo, se desvela algo.
Ese descubrimiento paulatino de la historia no aburre ni hastía. Genera suspenso, la necesidad obsesiva volver a pasar por ahí una y otra vez como si de generara una erosión capaz de desenterrar la pieza que falta.
Así se cuentan, con una belleza increíble, y un concepto que hace pensar en Woolf, los secretos más terribles.


Lo que se muestra es una sociedad de castas tan arraigada todavía en la cultura india que los paravans siguen siendo intocables; que el nacer y morir en la misma condición social es una cualidad y la única forma posible de existir; que no se puede romper el círculo, aunque signifique vivir en condiciones infrahumanas, sin consecuencias. "Sin dejar huellas en la arena". Dejar de ser sumiso lleva a la destrucción total, es inmoral. Inaceptable.  La estratificación fue tan efectiva para sostener las monarquías del pasado, que no las condenó el colonialismo británico, sino que le vinieron como anillo al dedo.
El movimiento de estas tradiciones sigue los círculos de la novela. Según las leyes, los seres humanos gozan de los mismos derechos y la firmeza de la estructura social se sostiene actuando por fuera de las instituciones. La diferencia entre la legalidad y la ilegalidad. La diferencia entre las leyes institucionales y las culturales. El problema es que el ser humano inferior (por motivos de casta o género) sigue sin tener la posibilidad de dar su versión, tiene que moverse dentro del círculo.
 Lo cierto es que la historia, la del mundo, la de la India, la historia social, tampoco es lineal, no hay un avance progesivo en línea recta. El progreso no existe.
La cosmología India también es... circular: destrucción y renacimiento. Monzones y reconstrucción. En esta historia, lo que se termina se termina, el rito y la música se convierten en la nada ahí donde la realidad es tan inaguantable que no hay lugar para el imaginario.


En fin, el sistema de dominación cambió, pero los dominados siguen siendo los mismos- mujeres y castas inferiores-, y siguen sin tener voz. Y los resultados pueden ser siniestros y menos mal que leí la novela en un muy buen momento.



"El individuo subalterno como mujer
no puede ser escuchado o leído todavía"

Spivak







sábado, 13 de febrero de 2016

Boyhood

La verdad, quería leer algo de Coetzee para ver qué clase de persona se ganó el Premio Nóbel. O para empezar a decir que leí cosas de todos los que recibieron ese reconocimiento. Fui a la librería en la que suelo comprar libros en inglés (nuevos) y, pese a que me llamaban más la atención títulos como  Foe o waiting for the Barbarians, elegí el más corto.
Y me parece que Boyhood es una muy buena opción para empezar a leer a este escritor sudafricano.
Por un lado, es el primer volumen  de su autobiografía y es probable que sirva para abordar otros textos. O no.
Por otro lado, la novela está narrada en primera persona por un chico. Un varón que expone sin muchas vueltas varios temas universales, comunes a las sociedades a las que estamos acostumbrados, como que papel asume un hombre desde su infancia, la relación entre padres e hijos, entre pares. También hay cuestiones más específicas como una descripción cruda del apartheid, un testimonio que expone sin metáforas las contradicciones que existían en el núcleo familiar, la sociedad de la época y las injusticias que se cometían hacia las clases que no estaban acomodadas.
Las palabras son las de alguien que todavía no sabe poner en palabras, no conoce conceptos complejos para explicar todo ese conjunto de cosas que suceden a su alrededor, pero sí percibe, quizás de grande, la crueldad de su propia familia. Y, de chico, la inestabilidad de sus convicciones.
La construcción de esa voz es lo que le da mayor valor literario a esta novela autobiográfica.
Es posible que lo que una todas las experiencias, bastante dispares, sean las contradicciones y la hipocresía de la sociedad colonial.
Más adelante calculo que voy a seguir con Youth y Summertime, para completar la trilogía sobre Coetzee.




Saga- volumen 1

El narrador, la voz en off, es el hijo de dos soldados de bandos enemigos, de dos lugares diferentes, de dos especies diferentes que... se enamoran y se escapan juntos.
Si bien suena medio pendorcha contada así, esta novela gráfica está muy bien narrada y no destila dramatismo en un texto con diálogos sublimes, sino que tiene una humanidad y una simpleza que la acercan a The Sandman.
Alana tiene alas estilo murciélago y es del planeta Wreath; Marco tiene cuernos de carnero y es de la luna de Wreath. Desde el momento en el que nace Hazel, el bebé que resulta de la mezcla entre los dos y mientras se escapan y van esquivando a los enemigos, las discusiones que tienen a partir de las diferencias culturales que existen entre ambos son muy graciosas.
Los diseños son geniales y los personajes secundarios, con historias que se van a ir encontrando con la principal, le suman mucho al universo fantástico creado por Brian K.Vaughan. No hay descuidos. Fiona Staples, una de las dibujantes femeninas con más chapa dentro del mundo machista de la historieta, no se ganó el lugar que tiene porque sí. Los personajes están muy bien construídos tanto desde el guión como desde lo "actoral". Cada uno tiene un lenguaje corporal y expresiones propias. Tienen vida.


Pero tampoco se queda en estos detalles y en tener una narración de la acción muy dinámica y clara... el tema principal es el imperialismo. Aparecen pueblos enteros masacrados que siguen atormentando a los visitantes de su planeta, chicos sobrevivientes de las matanzas que ahora están destinados a la trata de blancas, supremacía racial y el horror de los opresores frente a lo, quizás, menos horroroso: la hibridez.







jueves, 11 de febrero de 2016

The Complete Illustrated Fairy Tales of the Brothers Grimm (background music and lyrics by Rammstein)- parte I



The Frog Prince

 Versión que deja al descubierto a los reyes que casan a las princesas con cualquier sapo (es una rana en castellano, pero los alemanes no eran gay friendly) que se dice príncipe. La princesa, una chica caprichosa y poco confiable (le promete de todo a la rana y después no cumple), a la que su papá el rey le mete (literalmente) un sapo de prepo en la cama y se convirte en príncipe no por un beso o algo de cariño, sino cuando lo revolean contra la pared.

Este cuento es el principio del fin de los matrimonios arreglados. Quién iba a decir que el feminismo les debía tanto a estos hermanos. 

Frog: Heirate mich
Princess:  Hässlich, du bist hässlich!!!
Frog: Wollt ihr das Bett in Flammen sehen?
Princess: Ich hab' keine Lust. Ich hätte Lust mit grossen Tieren...
(Frog turns into Prince) 
Princess: Heirate mich
narrator: du, du hast mich

Cat and Mouse in Partnership 


Los Grimm nos recuerdan que la naturaleza es caótica y que la civilización a veces no puede frenar los instintos. El ratón, si bien al principio se asocia con la gata para que la vida les sea más fácil a ambos, no deja de ser el siguiente eslabón en la cadena alimentaria (gato- ratón- lata de grasa).

Cat: Brauch keinen Freund. AAahm. 





Obras completas de los hermanos Grimm, alemanes, traducidas al inglés. Edición económica con ilustracionesde la editorial Wordsworth.
La globalización, a veces, también es cultura.




miércoles, 10 de febrero de 2016

El detalle que faltaba- Brave New World

En el futuro, los ciudadanos ingleses de segunda, los indaptados a la felicidad, irían a parar a un lugar casi inabitable... no spoilers. Me callo.


martes, 9 de febrero de 2016

Brave New World



Antes que nada, lo innegable: Huxley escribía muy lindo.
Bueno, los que supuestamente no están civilizados tampoco la pasan bien y el planteo se pone más interesante.
Los del mundo "perfecto" construyeron a los salvajes (no les hacen llegar las comodidades, ni siquiera la higiene, que a ellos les sobran) como el ejemplo de la anticiencia para que nadie (se asume) quiera volver ahí.

Excepto los salvajes.

El mundo, entonces, está dividido en dos espacios con dos tipos de extremistas: un mundo totalmen
te racional y sin pasiones (el de la ciencia) y uno sumido en el oscurantismo, pero donde se mantienen las relaciones humanas (de la mano de la religión).
John, el salvaje,el hijo de los civilizados, esá en el umbral y, al mismo tiempo, no pertenece ni al mundo mágico ni al racional. Conoce las historias míticas, pero no lo dejan participar de los rituales. Sabe leer y conoce a Shakespeare... pero este es un escritor obsoleto en el mundo de la ciencia.



Charla sobre Dios entre el "salvaje" y Mustapha Mond, que dice que el hombre construye sus dioses:






"Well, he manifests himself as an absence; as though he weren't there at all."
"That's your fault."
"Call it the fault of civilization. God isn't compatible with machinery and scientific medicine and universal happiness. You must make your choice. Our civilization has chosen machinery and medicine and happiness. That's why I have to keep these books locked up in the safe. They're smut. People would be shocked it …"

Mond es creyente, pero oculta los libros sobre religión para alcanzar un bien mayor: la civilización.

The Savage interrupted him. "But isn't it natural to feel there's a God?"

El cuestionamiento sobre qué es natural es interesante. Pero sigue sosteniendo la idea acerca de las consecuencias del ateísmo (claro, estaban en plena crisis de las creencias y al borde de la Segunda Guerra Mundial).
En el mundo real, ciencia y religión son totalmente compatibles.

El salvaje se podría quedar a disfrutar de las comodidades del progreso científico (y a él no le van a exigir que sea como los demás, aunque se le complicarían las relaciones con el resto) pero chifla completamente y se va a una especie de retiro espiritual... y lo terminan convirtiendo en una atracción más. En un documental.
Mond también está familiarizado con Shakespeare y The Tempest (de donde sale la cita que le da origen al título de la novela... título ofrecido por el salvaje), así que sabe perfectamente que el salvaje es un Caliban, que digirió lo que encontró, un híbrido, el resultado de los dos mundos (aunque trate de purificarse el sistema digestivo a cada rato)... a su vez, la sociedad terminó digiriendo al salvaje.

Al final, el libro quizás apunte a esos extremos o quizás no. El autor no siempre coincide con lo que piensan los personajes y voy a dejar el otro post como recordatorio; así termino los libros antes de hacer juicios apresurados. 

Citas sobre la imposibilidad entre la ciencia y lo emocional (lo irracional) según los habitantes del mundo donde todos son felices:


instability means the end of civilization. You can't have a lasting civilization without plenty of pleasant vices."





"But God's the reason for everything noble and fine and heroic. If you had a God …"


"My dear young friend," said Mustapha Mond, "civilization has absolutely no need of nobility or heroism. These things are symptoms of political inefficiency. In a properly organized society like ours, nobody has any opportunities for being noble or heroic. Conditions have got to be thoroughly unstable before the occasion can arise. Where there are wars, where there are divided allegiances, where there are temptations to be resisted, objects of love to be fought for or defended–there, obviously, nobility and heroism have some sense. But there aren't any wars nowadays. The greatest care is taken to prevent you from loving any one too much. There's no such thing as a divided allegiance; you're so conditioned that you can't help doing what you ought to do. And what you ought to do is on the whole so pleasant, so many of the natural impulses are allowed free play, that there really aren't any temptations to resist. And if ever, by some unlucky chance, anything unpleasant should somehow happen, why, there's always soma to give you a holiday from the facts. And there's always soma to calm your anger, to reconcile you to your enemies, to make you patient and long-suffering. In the past you could only accomplish these things by making a great effort and after years of hard moral training. Now, you swallow two or three half-gramme tablets, and there you are. Anybody can be virtuous now. You can carry at least half your morality about in a bottle. Christianity without tears–that's what soma is."





Brave New World, página 146 de 259.


Quizás es temprano para juzgar el libro, pero las conclusiones a las que llegué hasta ahora son:
1) Aldous Huxley vio venir muchas innovaciones desde la ciencia: la clonación y la inseminación artificial son las que más me sorprenden (aunque en esa época había rumores acerca de muchos experimentos raros que se llevaban a cabo en varios países).
2) Con respecto a la psicología y al adormecimiento de las masas, también le dio bastante en el palo. El discurso, aprendido por medio de la hipnopedia (grabaciones que se repiten una y otra vez mientras los chicos clonados duermen), hoy en día se reproduce gracias a los medios de comunicación.
Cabe decir que, en su época, los carteles de propaganda ya manejaban el abc de la publicidad en la propaganda: consignas concisas y que no invitaban al cuestionamiento... bueno, como ahora.
La diferencia es que, fuera de la literatura, hay más personas que escapan a esa especie de plan macabro.
3) Acá empezamos a ir cuesta abajo. Evidentemente, Huxley era bastante religioso y tenía problemas con los ateos. En el libro, la falta de fe y de moral religiosa propicia un mundo feliz, con una felicidad que reside en la ausencia de lazos emocionales entre las personas. Como las relaciones no se conciben como algo duradero (es más, ese es el pecado en ese mundo), se rompen frente al primer conflicto.
Es la distopia para chupacirios (no de los religiosos, de los fanáticos).
El miedo para los que creían en serio que ateísmo y socialismo significaban que la mujer de uno era de todos... como si en las familias católicas, protestantes, etc, no existieran las infidelidades.
Como si ser ateo no permitiera construir una serie de valores propios que pueden o no coincidir con los del mundo occidental y bíblico.
Como si ser socialista implicara estar a favor de la abolición del individuo.
Un texto que niega, por eso, la humanidad de las culturas (en el amplio sentido de la palabra) que aceptan la poligamia. Y se ve que H encontró en los pueblos de Centroamérica (los salvajes en BNW) una buena reserva de religiosidad cristiana, aunque fuera un híbrido, una mezcla con las culturas anteriores a América... pero tampoco ellos son humanos dignos porque no les llegó la modernidad, la limpieza, los antibióticos, las vacunas, etc.
En fin, Huxley terminó siendo un intolerante que basó el universo de un libro en la propaganda política, sin cuestionarse siquiera el tratamiento hipnopédico que le bajaban desde la corona inglesa la radio de la BBC con un acento estandarizado.
En ese sentido, no sale de su época y, de hecho, Brave New World es la amenaza perfecta para los que quieren dejar de lado la fe y vivir en un mundo laico.

Pero si comprendendemos un poco  al autor dentro de su contexto y obviamos el punto tres, Huxley fue un visionario.