lunes, 27 de junio de 2016

The Rest of the Robots III, Asimov

Dr. Susan Calvin 

En esta parte, en todos los cuentos aparece Susan Calvin, la única Psicóloga de robots, empleada de US Robots and Mechanical Men, inc. Una de las pocas mujeres que tiene un papel principal en las novelas de Asimov. Los hombres la acusan de ser poco femenina, anti humana y cosas por el estilo. En más de una historia, se deja ver que la doctora lee la humanidad presente en esos cerebros positrónicos.

Satisfaction Guaranteed

Las empresas ya no venden robots para las guerras y necesitan encontrar un mercado: el doméstico parece estar bastante bien.
A Tony, un TN3, se lo llevan en secreto a los Belmont para que lo prueben y para probarlo.
A Claire Belmont, un ama de casa que no cumple con su rol según los estereotipos de la época (y de su marido), al principio, le aterra la idea... pero el marido se va a ganar un ascenso y bue.
Tony va respondiendo, de a poco, a todas las necesidades de Claire hasta que, en un momento, empieza a dejar de comprender  cómo funcionan sus acciones, lo único que sabe es que ella las provoca y que él está, completamente, al servicio de los deseos de ella... al mismo tiempo que Claire va dejando de verlo (también con horror) como a un robot.
El TN3 construye sus emociones (¿artificiales?) apoyado en la humanidad de Claire. Claire encuentra, entonces, todo lo que espera de alguien en el TN3 no sólo como en una reflexión especular sino  en hechos y acciones concretas. Se mira a sí misma en el robot como si fuera un espejo y el robot se va volviendo más efectivo para hacer lo que ella necesita, desde la decoración de la casa hasta el trazado de un plan para obtener cierto triunfo social momentáneo. El robot lee en lo más profundo de Claire y actúa sin que ella se lo pida... Claire se reconoce en él cada vez más horrorizada.
Así, el horror frente al contacto con el robot no es más que el horror frente a sus propios sentimientos.
Susan Calvin es parte del equipo que diseñó al Tony.

Risk



Están por lanzar la primera nave al hiperespacio (una especie de dimensión alternativa en la "entran" las naves que superan la velocidad de la luz y en la que e viaja, por supuesto, más rápido) después de varias pruebas con animales.
Los pilotos son dos robots de US Robots y no personas porque en un viaje anterior un mono había perdido las facultades mentales.
Pero algo sale mal y, para salvar la situación, a Susan Calvin se le ocurre mandar a un hombre, a Gerald Black, para que vea qué es lo que falló. El problema es que las cosas pueden salir mal, el mecanismo podría activarse de repente y, quizás, correría la misma suerte que el chimpancé (¿era un chimpancé el mono?). Pareciera que, si la nave se pierde, el gobierno no repararía en gastos para ir a buscar a un ser humano. Se evitaría el bochorno público y US Robots no perdería plata...
Black había conocido a la doctora anteriormente y odia a los robots, como la mayoría de la población, y lo tienen que amenazar para que acepte ir... la vida de una persona, ¿vale menos que un robot?
Lo cierto es que, para  Susan Calvin, la mente humana es infinitamente superior al cerebro positrónico de un robot: puede actuar frente a situaciones inesperadas, puede cambiar los planes (no está programado con un sólo fin y con una cantidad finita de posibilidades de acción) y, principalmente... puede desconfiar de la perfección aparente de los robots.
Calvin admira profundamente las capacidades del ser humano.

Lenny



En US Robots andan cortos de presupuesto, de gente dispuesta a trabajar ahí y, encima, necesita empezar a venderles robots a una sociedad que les tiene miedo ("The damn Frankenstein's complex" repite uno de los personajes varias veces), así que hay visitas guiadas a diario.
La intervención a escondidas de un chico (que va a tocar lo que no tenía que tocar) hace que haya un error cuando programan el modelo LNE (Lenny)...
Y nace con una voz celestial y balbucea en vez de hablar.
Entonces, la Dra. Calvin empieza a estudiarlo sin importarle las protestas de sus superiores.
Lo que está haciendo Susan es enseñarle a hablar, a hacer determinadas acciones... está estudiando cómo aprenden los robots.
Cuando Lenny le dice "ma, vení", los científicos se asombran, se ríen un poco de lo improbable que es que Susan vaya a tener otro tipo de hijo. Ella, capaz el lector, puede ver que los robots pueden aprender como un ser humano y que es no es lo único que descubre...


Galley Slave

Un robot que le alquilan a una universidad para que haga trabajos de edición y otras cosas similares parece que rompió la primera ley de la robótica ya que hizo cambios que podrían arruinar la reputación de un sociólogo, que demanda a US Robots.
Y, en la historia, hay:
- Robotistas que tienen que lograr ganar un juicio anticipándose a los hechos como si estuvieran en una partida de ajedrez. No van a poder ganar el juicio desde la lógica ni desde la ciencia ni desde los hechos, sino comprendiendo la forma de pensar del juez. Y comprendiendo y analizando los movimientos también del demandante.
- Un sociólogo, un profesional, un representante de una ciencia que es "inexacta" que trata de comprender las leyes de la robótica (y el comportamiento de una inteligencia artificial) leyendo un manual. El objetivo: poner en jaque a US Robots e impedir que se extienda el uso de robots.
- Mucho miedo a que los robots terminen por reemplazar el trabajo del investigador, del escritor, como vienen haciendo todas las máquinas.
- Una Susan Calvin que, al final, entiende a su oponente, que no puede no empatizar con ese miedo.
- El humanismo (que aparecía de manera subrepticia antes, ahora explícito) de Susan Calvin, que plantea entender a los robots para lograr entender en profundidad a las personas del siglo XX.
- Un juego de palabras: "galley" se refiere a las tiras de texto para corregir y, también, las galeras, esas naves en las que transportaban esclavos ("slaves").

 

miércoles, 22 de junio de 2016

The Rest of the Robots II, Asimov

The Laws of Robotics 



First Law 

Mike Donovan cuenta la historia de un robot que violó la primera ley: "Ningún robot causará daño a un ser humano o permitirá, con su inacción, que un ser humano resulte dañado".

El robot era un modelo de una empresa que ya no existe (después del tema del  incidente) en el presente narrativo que (después del incidente) lo sacó de circulación. La acción se desarrolla en Titan. En otro planeta. Los eventos se los cuenta Donovan a un interlocutor experto en robótica que no se muestra muy convencido de lo que escucha. 
La ley, Emma, la robot en cuestión, la infringe al no permitir que Donovan le dispare al robotito que se contruyó en secreto y con el que escapó. 
Así, Donovan se termina de coronar como un narrador muy poco confiable. Para él, Emma no lo defendió del robotito que, según él, representaba una amenaza. Al mismo tiempo, este narrador (ya ridiculizado) justifica la acción del robot: fue el instinto maternal. 
Es un cuento corto, era más fácil releerlo (cuando no me lo acordara) que anotar todo esto acá. 

Let's Get Together

¿Qué les faltaba a las historias de la guerra fría y espionaje? robots. Bueno, ahora no, pero antes sí. Y no sé si hay una tan buena como esta. 
Un agente secreto llega de la URSS con el anuncio de que, después de años de tensión e inacción de ambos lados (nadie quiere desatar la matanza), infiltraron 10 robots en USA que van a estallar ni bien se reúnan. 
Más allá del conflicto y la resolución de la historia, es interesante el juego de pronombres. La definición del otro y del nosotros. Los we, our, us (nosotros, nuestro) se contraponen a los they, their, them (ellos, sus) en las dos facciones... se vuelven intercambiales, "somos" y "son" al mismo tiempo. Otra más para la cuestión del otro. 

The Rest of the Robots I, Asimov

The Coming of the Robots

Robot AL-76 Goes Astray



   A Al-76 lo construyeron para ir a la luna. Cuando se pierde, el ambiente en el que está (el planeta Tierra, el campo de Virginia) no coincide con todo lo que él tenía guardado en su memoria. Después de un desconcierto inicial, los estímulos nuevos modifican su estructura de "pensamiento". Mas bien, empieza a pensar (planifica, inventa cosas que no había) y convierte una pila de basura electrónica en la herramienta de minería que tenía que usar en la luna (el distilo)... y lo mejora.
   Es una historia un poco irónica sobre un robot que llega a un pueblo chico en vez de a la luna y su encuentro con uno que trabaja de arreglar electrodomésticos y de vender lo que restaura.
   En un mundo en el que ya se puede mandar robots a la luna, gran parte de la población rural sigue aislada del conocimiento. Lo que viven ahí malinterpretan al robot (en una secuencia parecida a la del Monstruo en Frankenstein, donde todos se escapan aterrados) y lo acusan de un crimen que no cometió (que, de hecho, nunca se cometió).
    También aparecen, no del todo explícitas, las leyes de la robótica de Asimov. La duda, a lo largo del relato, es si Al-76 va a cumplir la primera (no matar humanos) o no. Suponen que desoyó su misión (desconocen que, mientras lo buscan, trabaja sin descanso para poder cumplirla) y asumen que no la va a respetar.
   Como cumple la segunda ley, obedecer a los humanos (esto tampoco se sabe), y el humano que lo estaba reteniendo (para hacer plata a costa suya) piensa que van a tomar represalias contra él por el uso del Distilo, le ordena destruir el equipo que construyó y no contarle a nadie cómo lo construyó (con lo que tenía él para trabajar).
   El concimiento del robot, su "creatividad" y el fenómeno cognitivo que atraviesa quedan inaccesibles para los científicos. La creciente humanización de Al-76 también.

Victory Unintentional 



   Cuatro robots van a Júpiter para lograr dos cosas: hacer las paces con los Juvians y ver si estos representan un peligro para la tierra.
   Los Juvians se habían estado comunicando con la Tierra durante un par de años porque pensaban que eran habitantes de su planeta, hasta que descubrieron que tenían el deshonor de estar hablando con "seres inferiores". Y los dos mundos están al borde de la guerra.
   El recorrido de los robots por el planeta tiene un tinte de humor absurdo: los Juvians que quieren disfrazar el miedo creciente hacia estas "criaturas terrestres" que parecen indestructibles, pero no reconocerlo. El discurso de ellos, así, va cambiando de rumbo para quedar, constanemente, como los que toman las decisiones: la de ir a una guerra, la de pasear a los robots (los ZZ) por la ciudad y la de frenar, finalmente, el conflicto con los ZZ, supuestos habitantes del planeta azul
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