viernes, 9 de diciembre de 2016

The Bluest Eye, Tony Morrison


    Me lo regaló una amiga, compañera de estudios. Se tomó el trabajo de buscarlo y comprármelo usado. A ella se lo habían recomendado y me lo regaló con una dedicatoria en la que me dice que quiere leerlo cuando yo lo termine.

    Frieda y Claudia rompen todas las muñecas de ojos claros que les regalan. 
    Pecola, no. Pecola tiene once años y reza para tener los ojos azules. 
    El lugar, Ohio, 1941. 
    El tema de la novela son los estereotipos: de belleza, sociales, de género.  

    "We had defended ourselves since memory against everything and everybody, considered all speech a code to be broken by us, and all gestures subject to careful analysis; we had become headstrong, devious, arrogant. Nobody paid attention, so we paid very good attention to ourselves". 

    En medio de un bombardeo de ShirleyTemples, Pecola se siente fea y se muestra fea. Igual que su familia. Una mamá con el pie torcido y un par de dientes menos que se siente más importante cuando tiene no su vida sino otra, una vida alquilada de "sirviente perfecta" en una casa de gente con mucha plata donde cría a una rubia de ojos celestes con más cariño que a su hija. Un papá borracho y que ni siquiera tuvo padres. Un hermano que se escapa de la casa porque no la soporta. 
    Todos los chicos no tienen los mismos derechos. 
    Los otros chicos, los comerciantes, los maestros, todos hacen una gran diferencia entre los afroamericanos y los blancos. Los afroamericanos, por su parte, diferencian entre los coloured y los niggers. Pecola vendría a ser una nigger y, encima, es mujer. 
    Así, la novela empieza mal, sigue peor y termina de una forma desesperante, con el horror de una violación, de la culpabilización de la víctima, la muerte y la locura. 
   Todo. Todo mal. 
   Menos, claro, la figura de las brujas como tres trabajadoras sexuales que viven al lado de la casa de la chica. Que la cuidan, la protegen, la reciben en su casa y le dan cierto cariño. Las mujeres son marginales como ella, son negras como ella, pero no están afuera de la sociedad, los hombres no las viven, no las golpean ni las dominan.  
    Y así se ve el amor en la novela, el amor romántico. La mujer convertida en objeto. El "amante" que hace lo que puede con lo que le queda después de una vida de porquería.  
    Cómo se puede terminar de leer un libro así... y bueno, es hermoso, poético. Es el embellecimiento del horror. Como en mas de una de las novelas poscoloniales escritas por mujeres. Hay mucho simbolismo, poesía, personajes que tienen un habla inculta y melodiosa. 
    Las historias provocan empatía, narran el contexto que lleva a los afroestadounidenses a tener una existencia totalmente alejada de sus raíces, con el pelo planchado, aleccionados, evangelizados. "Civilizados" y aclarados. Se les niega la belleza, no responden al estereotipo, así que, o tratan de desafricanizarse (transmiten, así, ellos también el discurso racista) o les toca una existencia marginal. La tercera opción es romper esos códigos.         
     
    
   "Who taught you to hate yourself from the top of your head to the soles of your feet?" Malcolm X. 



No hay comentarios:

Publicar un comentario