viernes, 22 de julio de 2016

The Stranger Beside Me: Ted Bundy, The Shocking Inside Story- Ann Rule

   

    Esta novela testimonial sobre Ted Bundy me deja sensaciones muy dispares. La primera, la más fácil de describir, es que es de lectura bastante amena (pese a las casi seiscientas páginas) y atrapante. Atrapa por el tema y genera suspenso. La narración de los procedimientos policiales y judiciales te mantiene ahí, sin poder dejar el lado el libro. Y así lo leí: sin parar.  
    Desde lo informativo, la crónica periodística en sí, con este texto se puede acceder muy cómodamente y desde el sillón del living (?) a toda la informacion que circula en Internet, toda junta, sobre este asesino serial y más, aunque no sé si aporta algo muy novedoso. Cuando empezaron a aparecer (y a desaparecer) los cuerpos, Rule recibe información clasificada y directa de los investigadores. Ella misma había sido policía y firma un contrato para escribir un libro sobre el asesino que está acechando a las chicas de pelo largo con raya al medio. Pero resulta que esta escritora era amiga de uno de los sospechosos y, ni bien lo detiene la policía (no por asesinato, sino por otros delitos menores... mientras van estirando la detención para juntar evidencia que lo vincule con los crímenes), no tiene mejor idea que hacer una consulta sobre la averguación de antecedentes de Ted y la empiezan a dejar afuera. A partir de ahí, ella está en la misma situación que el público general: se entera por medio de la prensa y, como varias de las grupies de Ted, es un poco funcional al psicópata y lo ayuda a mantener enganchadas a sus dos novias, le da plata... Todo lo que sucede de ahí en adelante, lo descubre unos años más tarde, dos fugas de Ted y tres muertas más de por medio, durante los juicios. Tiene que llegar al juicio y ver las fotos, la evidencia, para casi descomponerse de la impresión que le da confirmar que su amigo es el "Ted" que buscan. 
    El punto fuerte del libro, para mí, es que, al ser bastante autobiográfico, muestra los mecanismos de manipulación de un psicópata (o como se lo quiera denominar) y de los que lo rodean, los que conviven con él. No es sólo la experiencia de Ann la que se relata, también la de las novias de Bundy, las que lo entregan y después vuelven, las que confían en su inocencia o lo "comprenden" aunque se cae de maduro que él es el asesino y que es un sádico. La de la novia eterna que le encontraba bolsas de mujeres, notaba que en las noches que desaparecía él, también lo hacían las chicas, veía un arsenal de carnicería desfilar por las valijas del hombre y lo conocía en la intimidad... Es muy buena la forma en la que se describen las muchas facetas de T B. Y es muy buena porque no es obvia, esta escrita en primera persona y desde la percepción de la escritora, un narrador al que las cosas se le van desvelando de a poco. Sí, ya se sabe de ante mano que lo van a juzgar, que es culpable, que lo condenan a la silla eléctrica. Y, así y todo, el libro no se puede soltar. 


   Y  da miedo. Hace un par de días, me dio miedo entrar a la pieza oscura a prender la estufa (y no por la factura de gas). Ayer, pensé en tomarme dos colectivos por ocho cuadras cuando salí de lo de una amiga porque ya había oscurecido (las siete y media de la tarde en un barrio tranquilo lleno de gente). 
   Lo que sí no puedo evitar hacer es comprarla con Walsh o, uno que es más probable que haya leído la autora: Capote. Dicho sea de paso, me gustaría releer In Cold Blood sólo para reseñarlo. 
   Mientras Capote describe Holcomb con una prosa magistral y que ya prepara el ambiente de locura popular y terror que se viene (me gusta la palabra inglesa "uneasiness"), Rule es un poco obvia en las descripciones. Capote describe un escenario de cine de autor; Rule, uno de cine slash. Mucha lluvia, noche, descampado, gatos que se erizan. Sí hay gran pasaje en el que describe el lugar en el que trabajaba con Ted, un edificio cerrado donde estaban aislados del mundo mientras atendían llamadas nocturnas de suicidas, pero las "pegadas" de esta parte las quiere volver a repetir más adelante y aburren un poco. Y todo sucede a las "wee hours of the night". Cuántas veces usa esa frase: no sé. Muchas. 
    Mientras Capote conoce y se va vinculando con uno de los implicados en la masacre de la familia (soy mala para los nombres), entrando en el juego perverso del acusado hasta que queda la ejecución lo destroza anímicamente, Rule hace el camino inverso y se va alejando de a poco. Cuando lo ejecutan a Bundy ni siquiera se deprime ni siquiera porque era su amigo (y tenía recuerdos que lo ponían en ese lugar). Lo único que piensa es qué lástima que no van a poder investigarlo (de la posibilidad de que en algún se le de por decir dónde están las desaparecidads que faltan ni habla). 
    Capote narra el impacto que provoca el asesinato a sangre fría de una familia en todo un pueblo, Rule narra cómo Ted Bundy se mueve por su entorno íntimo, cómo va utilizando a cada una de las mujeres que se le acercan. La sensación de The Stranger es que cualquiera, por más adaptado y sensible que parezca, puede ser un psicópata. De hecho, Bundy se esfuerza tanto por construir una máscara que pareciera estar sobreadaptado. COn la lectura, se genera la misma sensación de inquietud, de malestar (uneasiness de nuevo) que provoca Bundy en la entrevista que dio un día antes de que lo ejecutaran: "Nosotros, los asesinos seriales, somos sus hijos, somos sus esposos, estamos en todos lados" ( "We serial killers are your son, we are your husbands, we are everywhere"). 
    Si fuera a una clase de literatura del siglo XX, esperaría que In Cold Blood apareciera en la bibliografía obligatoria. El de Ann Rule, en una sobre psicología, psicología forense, sobre cómo armar perfiles de criminales. 
 


    
   
     
   
    

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