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Mostrando las entradas etiquetadas como Traducciones hermosas

Todos quieren ser robots, Fiódor Svarovski (2007)

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T Все хотят быть роботами    es un libro de poemas de y sobre robots con problemas existenciales. Con problemas de indentidad, desarraigados. Es que los robots siguen presentando la misma duda: ¿dónde termina lo humano y empieza lo artificial? ¿Qué es la consciencia? "...sólo los robots saben amar no les entra en la cabeza la idea de traición ¿qué puede ser más fuerte que el apego del material inorgánico desapasionado, insobornable, de ese ensamble de moléculas inorgánicas? ¿qué más penetrante que el electrón?" (...) y en eso, cierto niño hijo de amigos se quebró el brazo se partió el codo el médico dijo: esto por supuesto no se puede curar le pusieron uno metálico él  no podría estar más saludable: ningún clon en la familia medio tártaro, medio hebreo y anda orgulloso alardea: ahora soy como un cíborg." (fragmento de Todos quieren ser robots , primer poema)     Los robots, claro está, responden al mo...

La vegetariana, Han Kang- 2007

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   Este libro me lo recomendó y prestó un amigo. En general, no me compro los libros que ya leí, pero este, quizás, vaya a ser la excepción. Sobre el tema de la novela la contratapa dice bastante. Hasta demasiado: "La vegetariana es una novela con un fuerte componente psicológico, que cuestiona los límites culturales de la cordura, la violencia y el valor del cuerpo como un bien privado y último refugio" .    En una cultura sumamente opresora, la única posibilidad de rebeldía se consigue en una apropiación del propio cuerpo. Yeonghye decide hacerse vegetariana después de un sueño y sostiene la decisión pese a que su familia, los hombres sobre todo, tratan de disuadirla, de controlarla. Con este cambio en su alimentación, vienen otras decisiones como el desnudo, la pérdida de la sensualidad de la carne. Al menos, en cuanto a lo que la sociedad considera sensual.       "Antes de que mi mujer se hiciera vegetariana, nunca pensé que fuera una pe...

Cuentos fantásticos rusos del siglo XIX

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     Sueños que cobran cierta realidad cuando el protagonista se despierta, sueños que evitan la perdición del protagonista. Las mujeres como objetos de la perdición del hombre o de otras mujeres, las corrompidas, las santas y las que corrompen.     El siglo XIX en Rusia: relatos góticos, mucho romanticismo, la falta de fe, las  leyendas, las consecuencias de caer en el pecado, la mitología, relatos que preparan el terreno para la ciencia ficción.     El libro, además de ser una antología de autores fantásticos no muy conocidos, es un paseo por la religión y los ritos paganos que convivían en la Rusia de 1800.    Algo llamativo: los nobles suelen ser austeros, algunos señores hasta realizan sacrificios por sus siervos. Los nuevos ricos por el contrario, lograron su riqueza por medio de la corrupción (los malos de Odóievski lograron así su posición), la magia o los pactos infernales. Se ve que en la Rusia zarista al as...

Los cuentos siniestros, Kobo Abe (1954-1964)

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    Los cuentos de Kobo Abe no me resultaron ajenos del todo, si bien lo siniestro de los cuentos tiene un tinte extrañísimo. Se parece a varios escritores, pero es diferente a todos. La realidad de los personajes, que  no tienen nombre, sino iniciales o descripciones como "el hombre del traje pardo", es una realidad extraña que no parece diferenciarse de lo que les pasa internamente.     Esta cuestión tan existencialista se repite en varios de los cuentos, donde se cuestiona la realidad empírica y se sugiere cierta veracidad de los universos construidos por el individuo.            Pánico Un desocupado, una entrevista de trabajo turbia, extraña. Negarse a trabajar para pánico no sé si es más peligroso que aceptar la oferta... tampoco se logra marcar una línea bien clara entre el delirio que genera el pánico a caer en la pobreza y una realidad llena de conspiraciones y una policía cómplice del crimen bien bien organiz...

El maestro de go, Kawabata

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    "(...)    - Soy grado decimotercero - dijo con duidadosa precisión, como haciendo cuentas. Era americano.    Conocía los mecanismos bastante bien, pero juagaba sin pensar, sin entregarse, realmente al juego.    (...)    Perder no parecía importarle lo más mínimo. Pasaba feliz de partida en partida, como diciendo que era una tontería tomarse en serio un simple juego".    Cuando agarré el libro, lo único que sabía sobre el go es que era un juego de tablero japonés, pero resulta que "el Go entró a Japón desde China. Pero el verdadero Go se desarrolló en Japón". Para el que no sabe nada, se va dando cuenta de algunos datos en el camino: básicamente, es un juego de estrategia que se juega con un tablero y piezas blancas y negras, "piedras", que se van ubicando en las intersecciones de los casilleros. De hecho, no sé más reglas que las que inferí por la lectura, no sé cómo se cuentan los puntos, no sé bien cuál es el objet...

La casa de las bellas durmientes, Yasunari Kawabata

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    "No tenía que hacer nada de mal gusto, le advirtió la mujer de la posada al anciano Eguchi. No debía poner el dedo en la boca de la muchacha dormida ni intentar nada parecido."         Así empieza la primera de las cinco noches que Eguchi pasa en la casa, que no tiene letreros, aconsejado por otro viejo que se llama Kiga. Ahí, los ancianos van a dormir con mujeres jóvenes (muy jóvenes) narcotizadas. A dormir. Literalmente.      Los frutos del aoki hacen que Kiga, de golpe, se acuerde de esta casa. Ese árbol florece en otoño. Las frutas aparecen en primavera.       "- ¿Y tuvo usted sueños agradables?        - Me ha traído ueños muy agradables.         - El viento y las olas se han calmado.- La mujer cambió de tema-. Parece que se acerca el verano."      Este es el segundo libro que leo de Kawabata. El primero lo busqué por la tapa, este por el título y ...

País de nieve, Yasunari Kawabata

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El clima del libro no es un clima de depresión ni de tristeza, sino de desidia o estatismo. De poca vitalidad. Y el resultado es hermoso. La información aparece por accidente con un tono lacónico y a cuentagotas. Shimamura, un hombre que vive de una herencia importante sin mayores preocupaciones, va a pasar el invierno a una región montañosa que queda aislada del resto del mundo por la nieve. El viene de la ciudad y de una familia de la que no se sabe demasiado. En el País de nieve está Komako, una joven que él había conocido anteriormente y ahora es geisha. S logra  sacarles lo tangible a los encuentros que tiene con ella. En ese lugar vive en medio de imágene fantasmagóricas. Realidad y ensueño tienen el mismo valor y las mujeres se mezclan con la fuerte presencia de la la naturaleza. Le llegan en imágenes fragmentadas, ventanas, reflejos. Las estudia como alguien que no entendiera de relaciones humanas. Shimamura es el espectador de lo que le pasa a él mismo y de los cambio...