La casa de las bellas durmientes, Yasunari Kawabata
"No tenía que hacer nada de mal gusto, le advirtió la mujer de la posada al anciano Eguchi. No debía poner el dedo en la boca de la muchacha dormida ni intentar nada parecido." Así empieza la primera de las cinco noches que Eguchi pasa en la casa, que no tiene letreros, aconsejado por otro viejo que se llama Kiga. Ahí, los ancianos van a dormir con mujeres jóvenes (muy jóvenes) narcotizadas. A dormir. Literalmente. Los frutos del aoki hacen que Kiga, de golpe, se acuerde de esta casa. Ese árbol florece en otoño. Las frutas aparecen en primavera. "- ¿Y tuvo usted sueños agradables? - Me ha traído ueños muy agradables. - El viento y las olas se han calmado.- La mujer cambió de tema-. Parece que se acerca el verano." Este es el segundo libro que leo de Kawabata. El primero lo busqué por la tapa, este por el título y ...