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Mostrando las entradas etiquetadas como Literatura japonesa

Los cuentos siniestros, Kobo Abe (1954-1964)

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    Los cuentos de Kobo Abe no me resultaron ajenos del todo, si bien lo siniestro de los cuentos tiene un tinte extrañísimo. Se parece a varios escritores, pero es diferente a todos. La realidad de los personajes, que  no tienen nombre, sino iniciales o descripciones como "el hombre del traje pardo", es una realidad extraña que no parece diferenciarse de lo que les pasa internamente.     Esta cuestión tan existencialista se repite en varios de los cuentos, donde se cuestiona la realidad empírica y se sugiere cierta veracidad de los universos construidos por el individuo.            Pánico Un desocupado, una entrevista de trabajo turbia, extraña. Negarse a trabajar para pánico no sé si es más peligroso que aceptar la oferta... tampoco se logra marcar una línea bien clara entre el delirio que genera el pánico a caer en la pobreza y una realidad llena de conspiraciones y una policía cómplice del crimen bien bien organiz...

El maestro de go, Kawabata

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    "(...)    - Soy grado decimotercero - dijo con duidadosa precisión, como haciendo cuentas. Era americano.    Conocía los mecanismos bastante bien, pero juagaba sin pensar, sin entregarse, realmente al juego.    (...)    Perder no parecía importarle lo más mínimo. Pasaba feliz de partida en partida, como diciendo que era una tontería tomarse en serio un simple juego".    Cuando agarré el libro, lo único que sabía sobre el go es que era un juego de tablero japonés, pero resulta que "el Go entró a Japón desde China. Pero el verdadero Go se desarrolló en Japón". Para el que no sabe nada, se va dando cuenta de algunos datos en el camino: básicamente, es un juego de estrategia que se juega con un tablero y piezas blancas y negras, "piedras", que se van ubicando en las intersecciones de los casilleros. De hecho, no sé más reglas que las que inferí por la lectura, no sé cómo se cuentan los puntos, no sé bien cuál es el objet...

Mil grullas, Yasunari Kawabata

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      La novela está construída alrededor de la ceremonia del té. La maestra es Chikako, una soltera ya vieja que, ante la imposibilidad de continuar un romance, se alía a una esposa con un marido bastante atorrante.     En la primera ceremonia Kukuji se entera de las infidelidades de su padre y de la existencia de una mancha de nacimiento que va a estar expandiéndose sobre todos los personajes hasta el final. En otras ceremonia, al hijo, ya mayor de edad y un  tiempo después de las muerte de sus padres, Chikako le arma un miai (la presentación de la novia) con una tal Yukiko Inamura con su pañuelo de las grullas sin avisarle.    Ese día también estaba la señora Ota (otra de las amantes del padre) y su hija Fumiko...    "A él lo habían llevado con facilidad a ese otro mundo. Sólo podía pensar en eso como en otro mundo donde él no se distinguía de su padre".    Así, Chikako y sus ceremonias van enfrentando y haciendo q...

La casa de las bellas durmientes, Yasunari Kawabata

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    "No tenía que hacer nada de mal gusto, le advirtió la mujer de la posada al anciano Eguchi. No debía poner el dedo en la boca de la muchacha dormida ni intentar nada parecido."         Así empieza la primera de las cinco noches que Eguchi pasa en la casa, que no tiene letreros, aconsejado por otro viejo que se llama Kiga. Ahí, los ancianos van a dormir con mujeres jóvenes (muy jóvenes) narcotizadas. A dormir. Literalmente.      Los frutos del aoki hacen que Kiga, de golpe, se acuerde de esta casa. Ese árbol florece en otoño. Las frutas aparecen en primavera.       "- ¿Y tuvo usted sueños agradables?        - Me ha traído ueños muy agradables.         - El viento y las olas se han calmado.- La mujer cambió de tema-. Parece que se acerca el verano."      Este es el segundo libro que leo de Kawabata. El primero lo busqué por la tapa, este por el título y ...

País de nieve, Yasunari Kawabata

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El clima del libro no es un clima de depresión ni de tristeza, sino de desidia o estatismo. De poca vitalidad. Y el resultado es hermoso. La información aparece por accidente con un tono lacónico y a cuentagotas. Shimamura, un hombre que vive de una herencia importante sin mayores preocupaciones, va a pasar el invierno a una región montañosa que queda aislada del resto del mundo por la nieve. El viene de la ciudad y de una familia de la que no se sabe demasiado. En el País de nieve está Komako, una joven que él había conocido anteriormente y ahora es geisha. S logra  sacarles lo tangible a los encuentros que tiene con ella. En ese lugar vive en medio de imágene fantasmagóricas. Realidad y ensueño tienen el mismo valor y las mujeres se mezclan con la fuerte presencia de la la naturaleza. Le llegan en imágenes fragmentadas, ventanas, reflejos. Las estudia como alguien que no entendiera de relaciones humanas. Shimamura es el espectador de lo que le pasa a él mismo y de los cambio...